Catalina Vega Mendez

OPRIC

 

Captura de pantalla 2026 04 11 151225A pesar de coincidir en los objetivos de la lucha contra las drogas y de lograr la democratización de Venezuela, la cercanía que ha buscado el presidente Iván Duque con el gobierno de Trump y su partido republicano no ha generado los resultados esperados. La reciente desacreditación de la política contra las drogas en Colombia por parte del presidente Trump, quien ha señalado enfáticamente que “el negocio de las drogas ha subido un 50 por ciento” desde la llegada del presidente Iván Duque, es un hecho ilustrativo de los riesgos que supone la alineación con Trump sin muchos matices o cuestionamientos. Frente a dichas acusaciones, el presidente Duque respondió que “Colombia es un país que sabe construir alianzas.

 Porque este es un país que nunca ha tenido una política exterior servil. Todo lo contrario, ha tenido siempre una política exterior digna, respetable”. En este contexto, es pertinente analizar el enfoque la política exterior colombiana en materia de política contra las drogas teniendo como base el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022.

 

Si bien las acusaciones del mandatario estadounidense constituyen una estrategia política en la búsqueda de la reelección, lo cual explica porque no solo Colombia, sino también varios países en América Latina como México, Honduras, El Salvador y Nicaragua se han convertido en blanco recurrente de críticas por el tema de migración y de narcotráfico, no se puede ignorar el hecho de que la situación de tráfico y consumo drogas se encuentra en un punto crítico en el país. El Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) entregó el más reciente informe sobre el crecimiento de esta problemática en Colombia: “según reportó, hubo un incremento del 17 %, al pasar de 146.000 hectáreas sembradas con coca, en 2016, a 171.000 en 2017”[1].

 

Ahora bien, frente al evidente aumento de las cifras de cultivos ilícitos en el país y todo lo que esto conlleva, es pertinente analizar el enfoque de política antidrogas en las bases del Plan Nacional de Desarrollo (Documento técnico del Proyecto de Ley) durante el periodo de gobierno 2018-2019. En las bases del PND, el tema de lucha contra las drogas aparece en dos pactos principales: pacto por la legalidad y pacto por la equidad. A rasgos generales, en el primer pacto prima un enfoque del consumo y producción en relación con temas de seguridad, criminalidad y penalización. Bajo esta lógica, se presenta el programa integral de sustitución de cultivos de uso ilícito, cuya estrategia central consiste en la aspersión de glifosato, y con ello, la eliminación programas de sustitución voluntaria que había dejado instaurados el expresidente Santos[2].

 

Por su parte, el pacto por la equidad propone una política social donde otorga prioridad a la prevención del consumo en menores de edad como estrategia en el ámbito de la salud pública. Lo anterior es coherente con la afirmación del mandatario colombiano sobre los factores que explican la problemática del consumo de drogas, a saber, “el consumo de drogas es un problema de ausencia de “valores de familia”, de educación cívica y moral, y de autoridad”[3]. Es posible evidenciar, entonces, una regresión del enfoque de política contra las drogas en el gobierno, en la medida en que se pasa de una visión que se acercaba –en cierta medida— a un enfoque de salud y de derechos humanos a un enfoque de seguridad donde la política antidrogas se orienta a la erradicación de cultivos ilícitos y de detención de la producción de drogas[4].

 

Mas allá de cuestionar la efectividad de la política contra drogas de carácter prohibicionista y represivo, que por lo demás representa un retroceso en el avance hacia la despenalización de los eslabones mas bajos de la cadena de consumo y trafico de drogas como alternativa en la lucha contra las drogas, es pertinente adentrase en la discusión sobre los efectos de la eventual adopción de este enfoque en materia de política exterior colombiana. En esa perspectiva, es evidente ambos mandatarios coinciden en la concertación de una política regresiva —y represiva— que acabe con los cultivos ilícitos. En efecto, contrario a las declaraciones del presidente Duque, el nuevo enfoque de la política contra las drogas de Duque evidencia un retorno una política exterior sumisa con poco margen de maniobra, que además no se proyecta hacia la construcción de nuevas alianzas que insten a la cooperación internacional en el tema de drogas.

 

En este sentido, la estrategia del “Respice Polum” o mirar hacia el norte de la política exterior colombiana, adoptada sin matices en el mundo globalizado y con un presidente como Trump no es estratégica. Esta estrategia ha conllevado a una narcotización de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos donde Colombia vuelve constituirse como el único culpable en el problema de drogas[5]. Ello representa un retroceso en la internacionalización de la lucha contra las drogas promovida por anteriores gobiernos, que reclamaron por la necesaria corresponsabilidad de los países consumidores, traficantes de precursores y lavadores de las grandes ganancias del negocio de drogas externos a Colombia. Ello es aún más preocupante en la coyuntura política del país, pues está causando estragos en la construcción de alianzas para el apoyo del proceso de paz. Colombia ya perdió interlocución en Europa gracias a su cercanía con los intereses de Washington, y las Naciones Unidas –paradójicamente, con el apoyo de Estados Unidos— reclama mayor celeridad y compromiso con la paz frente a las recientes objeciones a la Jurisdicción Especial para la Paz –JEP—[6]. Por ello, el panorama del posicionamiento de Colombia como líder regional propositivo tambalea si no se adoptan medidas necesarias para reorientar las estrategias diplomáticas y las alianzas con los países de la región latinoamericana, especialmente en la lucha contra las drogas.

 


[1]Semana (2019). “Colombia nunca ha tenido una política exterior servil”: Duque tras reprobación de Trump. En Revista semana. Recuperado de: https://www.semana.com/nacion/articulo/colombia-nunca-ha-tenido-una-politica-exterior-servil-duque-tras-criticas-de-trump/609100

[2]Departamento Nacional de Planeación (2019). Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022: Pacto por Colombia, pacto por la equidad. En Gobierno de Colombia DNP.

[3]Arboleda & Zárate (2018). Los pilares de Duque en su política antidrogas. En El Espectador. Recuperado de: https://www.elespectador.com/noticias/politica/los-pilares-de-duque-en-su-politica-antidrogas-articulo-813919

[4] Medina & Olmos (2019). Política de Drogas en El Plan Nacional De Desarrollo 2018 – 2022 Securitización de la Agenda y Retroceso en Derechos. En Actualidad ATS. Recuperado de: https://www.acciontecnicasocial.com/politica-de-drogas-en-el-pnd/

[5]Arbelaez, Natalia (2019). 'Con Duque hay un retorno a posiciones de mayor sumisión que con Trump son muy arriesgadas'. En la Silla Vacía. Recuperado de: https://lasillavacia.com/silla-academica/universidad-del-rosario/duque-hay-retorno-posiciones-mayor-sumision-trump-son-muy

[6]Granada, Camilo (2019). Problemas reales, malas recetas. En Revista Semana. Recuperado de https://www.semana.com/opinion/articulo/problemas-reales-malas-recetas-opinion-de-camilo-granada/610230

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