Adriana Mayela Hurtado
OPRIC

 

Captura de pantalla 2026 04 09 234605La semana pasada el gobierno colombiano anunció que había llegado a un acuerdo con las FARC sobre el segundo punto de la agenda de negociaciones de paz en la Habana. El tema central, la participación política del grupo insurgente una vez el conflicto haya cesado, fue discutido a partir de tres elementos: las garantías para la oposición, el alcance de la participación política y cambios en el sistema político colombiano.  La noticia ha generado diferentes reacciones a nive nacional, entre quienes siguen criticando que negociar con el grupo guerrillero es negar las acciones violentas y el daño cometido, y entre aquellos que ven con buenos ojos la salida negociada al conflicto colombiano.

A diferencia del ámbito nacional, en el ámbito internacional  existe una sensación de avance y cumplimiento de logros que se traducen en apoyos y felicitaciones al gobierno colombiano. Entre las diferentes reacciones se encuentran en primera medida las de los países garantes y acompañantes del proceso de paz, ellos son Cuba, Venezuela, Noruega y Chile. Ellos no dudan en que la negociación es la mejor salida al conflicto armado y reiteran su apoyo en el acompañamiento y garantía de las negociaciones entre las partes.

De otro lado, también se escucharon reacciones por parte de organismos multilaterales como la OEA, la ONU y la Corte Interamericana de derechos humanos,  quienes ven con esperanza los acuerdos para poner fin al conflicto armado. Es importante resaltar que la CIDH agrega en su opinión que a pesar de todos los acuerdo s que se den, es importante pensar el tema de la justicia transicional para garantizar que el tema de la reconciliación tenga espacio en medio del gran proceso.

Sin duda los respaldos internacionales al proceso de paz establecen un elemento fundamental que le agrega un plus al actual gobierno. En otras palabras, el apoyo y los balances optimistas de otros países y de organismos internacionales constituye una externalidad positiva derivada de las negociaciones de paz. Al gobierno del presidente Santos y sobre todo al país le conviene proyectar una imagen internacional de voluntad política y conciliación frente a una comunidad internacional que se rige cada vez más por razones humanitarias y pacíficas dirigidas por el derecho internacional. Así mismo, los países garantes y acompañantes del proceso, fuera de su interés por contribuir al cese del conflicto en la región, también les favorece la imagen internacional proyectada de respaldo  a procesos de paz. Sin embargo con esto no se quiere opacar el rol fundamental que han tenido los países de Venezuela y Cuba, por un lado, que han permitido que las FARC se siente a la mesa sabiendo que tiene dos grandes respaldos internacionales para su negociación. Por el otro lado Noruega y Chile, siendo el primero de ellos el país de gran experiencia en acompañamiento a procesos de paz internacionales con una gran reputación de madiador imparcial y garante de ideales democráticos. Chile, por su parte se tiene a ver como el gran aliado del gobierno nacional en estas negociaciones. Esto como una suposición debido a la gran cercanía de la actual administración chilena con el presidente Santos, pero en realidad en la práctica no se ha podido constatar el verdadero rol de Chile dentro del proceso.

Así las cosas, podría decirse que el rol fundamental de estos países es por un lado ser garante para alguna de las dos parte en el proceso, ser una poyo, o ser un árbitro imparcial entre ambas, como en el caso de Noruega. Además de ser necesarios para las partes negociadoras, la opinión pública tanto nacional como internacional necesita tener unos garantes que incidan en la percepción de confiabilidad frente a las decisiones y acuerdos a los que se lleguen en las negociaciones de paz.

A todo esto se le suma que los respaldos por parte de organismos multilaterales como la ONU, pueden llegar a reemplazar apoyos que no han sido tan enérgicos de parte de potencias mundiales importantes en la generación de opinión pública, como lo es por ejemplo Estados Unidos. Igualmente el apoyo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos representa en algunos escenarios un elemento indicador de que el proceso va en el camino correcto garantizando, aunque formalmente no se haya llegado en las negociaciones al punto álgido de la reparación y a justicia, que los acuerdos llegarán a buen resultado.

En resumidas cuentas, el respaldo internacional ha dado un balance positivo frente a este segundo punto conciliado, lo que permite seguir con un buen impulso los puntos que faltan en la agenda. Ya veremos si en los siguientes acuerdos se sigue generando positivismo y respaldo o se dividirán opiniones frente a las decisiones tomadas. El caso es que cualquier posición que tome la comunidad internacional va a ser vital para la confiabilidad en el proceso por parte de la opinión pública nacional y de la opinión internacional. 

Papers OPRIC

Balance Santos

Balance Santos multilateralismo y comercio exterior

previous arrowprevious arrow
next arrownext arrow