La tendencia alrededor de la expulsión de migrantes sigue consolidándose en el ámbito global. Desde escenarios como la Unión Europea y Estados Unidos, esta política ha venido desarrollándose incluso en contra de algunos acuerdos internacionales como el acuerdo de Marrakech de 2019.


El pasado lunes 8 de febrero, la Armada colombiana rescató a 73 pescadores nicaragüenses que quedaron a la deriva cerca al cayo Serrana, en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Los pescadores quedaron bajo la protección de la misma, ya que las embarcaciones con banderas de Nicaragua, al alertar de la presencia de las autoridades colombianas, se retiraron de la zona dejando a los pescadores y buzos en las proximidades del cayo.
Una vez más las relaciones en la frontera Colombo-Venezolana se deterioran. La razón, consistió en la incursión que hicieron militares de la patrulla fluvial de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en el territorio colombiano cuando intentaban detener a un grupo de canoeros, circunstancia que se agravó aún más cuando intervino una patrulla de la policía nacional y dio lugar a una confrontación armada entre ambas fuerzas públicas.
Mucho se ha hablado del rol que los actores internacionales y/o externos tendrán en Colombia en el corto plazo. No está de más preguntarnos por el papel de Estados Unidos, en la construcción de lo que será el post-acuerdo de paz. Una posible interpretación se centraría en lo que se perfilaría como el Neo-Plan Colombia. Este es el núcleo de este trabajo, pues si bien lo que rodea el asunto son meras especulaciones, es acertado pensar que la reunión del 4 de febrero del presidente Santos con Barack Obama en Washington, tratará la extensión y reposición del Plan Colombia.
Uno de los pilares fundamentales para una política exterior adecuada, corresponde a las buenas relaciones que se tengan con los países vecinos, principalmente con aquellos que se comparte algún tipo de frontera ya que gracias a su cercanía, son estos los primeros que aseguran vínculos económicos, comerciales y políticos en un mundo cada vez más globalizado. En el caso Colombiano, en los últimos años han merecido especial atención dos de estos países; Ecuador y Venezuela. Debido a la particularidad de sus relaciones diplomáticas y económicas.