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Christian Chacón HerreraCumbre pueblos
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Finalizó la V cumbre de los pueblos en Cartagena, Colombia. En su declaración hubo una manifestación abierta de molestia frente al papel de Estados Unidos en la construcción de la agenda continental, la exclusión de Cuba y la no inserción del tema de la soberanía argentina sobre las Malvinas. Con valiosos aportes terminó la cumbre de los pueblos que se realizó paralelamente a la cumbre de las Américas en Cartagena. Una cumbre de los pueblos que se mostró más cohesionada que la cumbre oficial misma, y entregó un resultado loable, con críticas hacia el papel de Estados Unidos en estos escenarios y su intención de mantener la hegemonía sobre el continente.

Para este evento “se dieron cita más de un millar de organizaciones sociales y representantes de sectores políticos progresistas de todo el continente, que exigieron a los gobiernos que se reunieron en Cartagena, el debate de los temas cruciales de la realidad política y socioeconómica del hemisferio”[1]

Sin duda, la agenda de discusión de la V cumbre de los pueblos fue más franca, tocando temas álgidos de la realidad continental: La militarización, el libre comercio, el caso cubano y la situación de las Malvinas. La declaración final es contundente, expresando el rechazo al direccionamiento de las cumbres por parte de Estados Unidos (quien rompió el consenso en temas sensibles de la cumbre) y señalando el incumplimiento de Obama respecto a las relaciones con el continente, expresadas en la cumbre anterior, donde había llegado con mayor disposición al diálogo con lo cual se preveía una mayor interacción norte-sur. La cumbre también resaltó las integraciones nacientes en el continente, como la CELAC y la UNASUR, destacando que son espacios de cambio, que deben apuntar a cambiar el modelo de desarrollo del continente, saliendo de la lógica monoexportadora extractiva a un desarrollo mayor que no genere dependencia, proponiendo, por ejemplo, la creación del Banco del Sur (en contraste al BID) y un Fondo Latinoamericano de Reservas, que coadyuven a solventar los temas de la deuda en el continente.

Con todo lo anterior, se puede decir que la agenda creada para la cumbre oficial no funcionó y que la Cumbre de los Pueblos, como espacio alternativo, abordó los temas que preocupaban con mayor fuerza al continente. Dicha cumbre, en esta ocasión, termina siendo donde se discuten, a través de actores sociales alternativos, las verdaderas necesidades del continente haciendo ver al evento oficial como un espacio diplomático inoperante, con poca proyección y que sólo encara agendas que, aunque tienen una importancia relativa, no responden a los temas políticos gruesos que deberían ser abordados por los jefes de Estado en su conjunto, conformando un bloque para la defensa y la promoción de los intereses de todos los países de la zona.

Cabe resaltar como la no vinculación de este tipo de sectores a la cumbre oficial no permite un diálogo con actores que podrían aportar de manera significativa a la conformación de agendas más abiertas que respondan a las demandas de los ciudadanos continentales para salir de cronogramas que no tocan temas políticos de fondo y que tienen la intención de no herir susceptibilidades.

Aunque a este tipo de espacios se les han llamado “anti-cumbre”, hay que leerlo más bien como un espacio paralelo que puede aportar a las discusiones oficiales y mostrar que debe profundizarse el debate por encima de las jerarquías y los intereses de los Estados. La cumbre de los pueblos no se muestra como destructor de la cumbre oficial, que es lo que se leería con “anti-cumbre, sino como un espacio paralelo de discusión alternativa que al final generó un resultado que compete a las necesidades de los países latinoamericanos.

Propuestas y reacciones de la Cumbre de los Pueblos

La declaración final de la Cumbre de los Pueblos estableció la lucha contra el libre comercio, la desmilitarización del continente, la apertura del diálogo con Cuba y su llegada  a este tipo de espacios, la lucha contra la minería que se hace en el continente por parte de inversionistas canadienses y la búsqueda de autonomía fueron los elementos que resaltaron los actores sociales que conformaron este espacio paralelo y que cerraron con una manifestación por las calles de Cartagena. El concepto de los organizadores de la cumbre de los pueblos respecto a la oficial es contundente “Todo el mundo se ha dado cuenta hoy del fracaso estruendoso de estas cumbres y de Estados Unidos", declaró Daza (secretario de la alianza social continental) en alusión al fin de la cita continental sin una declaración final, por la negativa de ese país y de Canadá a aceptar a Cuba en estos encuentros”[2] con lo cual se suman a las percepciones generales de una cita continental que no resolvió los temas álgidos y que no pudo cumplir su cometido, la búsqueda de consensos y resultados palpables, como lo manifestó la canciller colombiana Holguín previo a la realización del evento.


[1] Finalizó la quinta cumbre de los pueblos. En Caracol Radio, edición digital http://www.caracol.com.co/noticias/actualidad/finalizo-la-quinta-cumbre-de-los-pueblos/20120415/nota/1670125.aspx. Consultado el 15 de abril de 2012.

[2] La “anti-cumbre” dice que las citas de las Américas ya no tienen futuro. En RT, edición digital. http://actualidad.rt.com/actualidad/america_latina/issue_38786.html Consultado el 16 de abril de 2012.