Adriana Mayela Hurtado Bautista
OPRIC
Entre las diferentes fronteras que tiene Colombia, ya sean marítimas o terrestres, la frontera Colombo Venezolana es la que tiene mayor prolongación. Los dos países comparten un límite de 2.219 Km de extensión, abarcando para el caso colombiano siete departamentos y para el caso venezolano cinco estados.
Esta frontera ha sido calificada como una de las fronteras más dinámicas y diversas en términos de intercambio comercial y cultural, movilidad de personas, mercancías, y gran diversidad geográfica.
La magnitud de las diferentes relaciones que se dan cada día ha representado una gran dificultad en términos de control estatal por parte y parte, lo cual ha influido de manera directa en la proliferación de problemáticas como el contrabando y el desplazamiento de actores del conflicto interno a estas zonas fronterizas. Estas y otras razones son las que han hecho calificar a la frontera colombo-venezolana como una frontera altamente porosa.
Economías Ilícitas
Un primer elemento que ha marcado de manera directa la gran polarización que caracteriza a esta frontera es el mantenimiento de unas relaciones económicas no formales por parte de los habitantes de lado y lado a través del contrabando. La alta tasa de informalidad en ambos lados del límite y la gran diferencia de precios para productos básicos de la canasta familiar, originan en gran medida esta dinámica de economía ilícita.
Específicamente el contrabando gira alrededor de la obtención de dos tipos de productos: el combustible de Venezuela, representa para los colombianos una inversión mucho más económica y rentable debido a su bajo costo y la calidad de la producción de éste en el vecino país. Por otra parte los venezolanos tienden a preferir los productos industriales y agroindustriales de Colombia, específicamente para el desarrollo de su industria textil y de calzado, con la diferencia de que para ellos es más beneficiosa la calidad de los mismos antes que el precio al que se puedan conseguir. Esto representa una oportunidad de trabajo y de ingreso de dinero a los diferentes actores que están involucrados en este proceso: las personas de uno y otro lado entre productores formales de ambos países que son proveedores de productos para contrabandear, las personas que asumen el paso de los productos a través del límite fronterizo, los distintos miembros de las fuerzas militares que se involucran para permitir los pasos a través de sobornos, los distribuidores de la mercancía en el país receptor y por supuesto la gran cantidad de personas que compran estos productos por las razones anteriormente mencionadas.
A esto se le adiciona el hecho de que en los municipios fronterizos colombianos, la base de la economía ha sido asignada de manera completa a las relaciones comerciales que se puedan generar con la región fronteriza, en muchos casos sin generar oportunidades de empleo del límite hacia adentro; es decir que no se han establecido de manera clara oportunidades de desarrollo para los municipios fronterizos sin pensar únicamente en la dependencia de sus relaciones comerciales con las zonas fronterizas venezolanas. Este factor ha sido tan marcado que puede evidenciarse en el hecho de que cualquier operativo establecido desde el gobierno central para frenar este fenómeno económico ilícito ha producido en muchas ocasiones el desplome de la “estabilidad” económica que pueden llegar a alcanzar algunos municipios fronterizos a través de este proceso.
Es de vital importancia mencionar que el narcotráfico constituye otra de las ramas de esta economía ilícita que se genera en los municipios fronterizos. En general, el flujo de este fenómeno es de Colombia a Venezuela, ya que este último representa un paso fundamental para la distribución de la droga a Europa. Cabe mencionar que para combatir este flagelo se han establecido acuerdos de cooperación entre los dos gobiernos.
Con lo anterior no se pretende catalogar todo tipo de comercio generado en la frontera colombo-venezolana como comercio ilícito. Existe un porcentaje de intercambios que se hacen de manera legal, cumpliendo los requisitos de ingreso de mercancías a los dos países y generando empleos de tipo formal.
Violencias desplazadas
Un segundo elemento que ha contribuido a la polarización de esta frontera ha sido el fenómeno de la violencia generado tanto por grupos guerrilleros y bandas criminales que se refugian en las zonas fronterizas, como de criminales y ladrones comunes.
Una de las razones que se han establecido para entender la presencia de guerrilleros y paramilitares en estas regiones ha sido el hecho de la polarización del conflicto armado en Colombia, lo que ha llevado a que estos grupos se desplacen hacia estas zonas “periféricas” en donde la presencia del Estado con sus políticas de seguridad no es tan marcada como en las regiones centrales. “Enfocándose en la seguridad de los grandes centros productivos, la actuación del Estado empujó a los grupos armados ilegales aún más hacia las periferias donde se benefician de abundantes ventajas estratégicas”, específicamente “se ha pagado el costo de la política de seguridad democrática del ex presidente Uribe”.[1]
Para combatir este elemento, los gobiernos centrales han sido mucho más eficaces en términos de cooperación militar para la seguridad fronteriza, comparado con las acciones de cooperación establecidas para formular estrategias que permitan desarrollar formas de relación comercial legales.
Las diplomacias funcionales
Finalmente es importante reconocer como el manejo que se le ha dado a los diferentes fenómenos fronterizos desde los gobiernos centrales surge como un tercer factor que indiscutiblemente ha sido funcional a la permeabilidad fronteriza. Entre otros, cabe resaltar estos elementos:
- El manejo de las decisiones en la frontera sigue atado a la figura central del presidente. Esto genera una alta politización de las acciones que se pretendan generar en estas zonas fronterizas.
- En momentos de crisis en la frontera los gobiernos centrales han actuado en su gran mayoría de manera unilateral, pretendiendo resolver un problema que se origina en el encuentro de dos países, a través de soluciones parciales, limitadas la zona del límite hacia adentro. Esto refleja todavía una concepción de frontera muy restringida que no toma en cuenta que las dinámicas fronterizas atañen a ambos lados.
- En general se ha recurrido más a una dinámica de lanzar culpas entre los gobiernos antes de generar estrategias conjuntas para resolver las problemáticas existentes.
La frontera Colombo-Venezolana ha sido caracterizada como porosa y los elementos anteriormente mencionados pueden dar cuenta del porqué de esta calificación. Sin embargo, la dinámica de las fronteras en la realidad siempre ha sido abierta y deber seguir siendo así; abierta en el sentido de permitir los flujos y dinámicas fronterizas tanto en materia económica, social y cultural. Lo importante es lograr encaminar estas dinámicas en el sentido de lo legal y permitir que éstas contribuyan al desarrollo de una de las zonas más diversas de nuestro país.