Christian Chacón Herrera
OPRIC
La diplomacia colombiana ha recibido recientemente críticas por parte de sectores uribistas dentro del país. El mejoramiento de la relación con Venezuela, que ha incluido el diálogo binacional y ciertas posiciones conjuntas en materia internacional han sido argumentos con los cuales desde el uribismo ha edificado argumentos en contra a la acción del gobierno respecto al país vecino. Quien ha encendido la polémica fue el mismo ex presidente quien ha expresado su inconformismo por las relaciones colombianas con un gobierno que él considera una “dictadura” y que, por otro lado “alberga terroristas”.
Además, el mismo ha impulsado una campaña muy fuerte en territorio vecino apoyando al candidato opositor Enrique Capriles y la coalición creada para presentarse a las urnas en Venezuela.
Todo esto se ha presentado en un ambiente hostil al gobierno colombiano por parte de los uribistas quienes han criticado ampliamente el gobierno precedido por el Presidente Santos en materia de seguridad, legitimidad, burocracia entre otros campos.
“Holguín dijo que admiraba al caudillo de la revolución bolivariana, que quería que la recibieran en Caracas y hasta extendió invitaciones informales para la posesión de Santos” [1] sentenció José Obdulio Gaviria en una columna donde denuncia vínculos de Holguín con algunos sectores del gobierno venezolano además de afirmar que “le permite fungir al lado de Maduro como “la adalid latinoamericana contra la derecha uribista”[2].
Por otro lado, Mauricio Vargas afirmó que “por momentos, la Canciller luce dispuesta a acompañar a Chávez hasta la tumba, la pregunta es si se enterrará con él”[3] en un artículo donde critica algunos sucesos acontecidos recientemente como la Cumbre de las Américas, algunas “agresiones” de Venezuela al país, las declaraciones sobre la Corte Internacional de Justicia y su carácter “salomónico” y además el apoyo de la posición de UNASUR respecto a lo acaecido con Lugo en Paraguay, mostrando así una supuesta filiación a las ideas del ALBA.
“El mensaje que me llega de esas dos columnas es que ellos no están de acuerdo en que las relaciones con Venezuela se manejen a través del diálogo y que lo que quieren es que las relaciones con Venezuela se pasen de la Cancillería al Ministerio de Defensa”[4] dijo Holguín en entrevista a María Jimena Duzán en Semana, defendiéndose de los comentarios hechos y alejándose de manera muy diplomática de cualquier cercanía con el gobierno venezolano y el canciller Maduro.
Todas estas declaraciones llegan en un momento difícil para el gobierno colombiano el cual se ha visto atacado por diversos sectores políticos por el manejo que se la ha dado a varias situaciones problemáticas dentro del país lo cual ha implicado también críticas a sus ministros.
El caso Lugo y la posición colombiana
Colombia a través de Holguín y Santos no tomaron una posición tan radical como los países del ALBA respecto al caso paraguayo. Aunque se condenó lo sucedido en ese país, el argumento fue distinto: El debido proceso. Una posición que a en constraste a la de los países del ALBA, -quienes consideraban lo sucedido como un golpe de Estado- fue más tibia y conciliadora Además, Colombia no fue una voz alejada de la resto del continente ya que países que no se inscriben con el ALBA como Chile y Perú, también rechazaron lo sucedido sin necesidad de bautizar el hecho como una toma ilegal del poder. Criticar a Holguín por el caso Lugo no solo es improcedente sino carente de argumentos ya que la Ministra asumió una posición intermedia que no se asimila a la del ALBA.
Las relaciones con Venezuela
Sin duda Santos comenzó su gobierno con una intención firme en mejorar y pulir las relaciones con Venezuela ya que desde un comienzo puso toda la voluntad para la apertura del diálogo político entre ambos mandatarios. Los frutos se han ido recogiendo: Colaboración para la extradición de algunos narcotraficantes colombianos [5], , diálogo ante algunas dificultades en zonas de frontera [6] además del pago y la reactivación de algunos compromisos económicos referidos a indemnizaciones a empresarios colombianos, son algunos de los elementos rescatables del mejoramiento de las relaciones bilaterales. Una relación amistosa con Venezuela permite no solo colaboración política sino que beneficia a los nacionales a lo largo de la frontera. Que Santos ni Holguín hagan arengas contra el gobierno de Chávez no implica que exista una alineación con el país vecino sino un respeto de su realidad interna. Por último, la porosa frontera colombo-venezolana si debe ser un tema de amplia discusión entre Maduro y Holguín para lograr compromisos respecto a la seguridad y la presencia de grupos como las FARC que se mueven en estas zonas compartidas entre los dos países que casi son selváticas o abandonadas.
El caso de la decisión “salomónica”
Aunque desafortunadas, no están tan lejanas de la realidad las declaraciones de Holguín respecto al caso del fallo de la Corte Internacional de Justicia referente a la definición de fronteras con Nicaragua en la zona de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Colombia llevó un cuerpo jurídico y diplomático experimentado a La Haya y ha llevado el tema exteriormente con sagacidad. Que se afirme que la decisión no dejará con las manos vacías a Nicaragua es una posibilidad latente y la Canciller hace una advertencia ante los posibles resultados de dicha decisión, , en otras palabras, ha preparado un posible golpe al territorio colombiano. Cabe decir que internamente, el asunto de San Andrés no ha sido manejado tan positivamente como se ha hecho hacia el exterior ya que ni un desfile ni una presencia militar garantizan la presencia del Estado y la soberanía sobre el archipiélago aunque esto último es un tema más amplio de discusión que desborda este análisis.
Oposición y conflictos políticos.
El gobierno Santos se ha visto atacado por la facción del ex presidente Uribe y esto ha implicado ataques frontales a la gestión gubernamental. Atacar uno de los ministerios que ha logrado resultados visibles y ha respondido a la expectativa de la “internacionalización” del país de manera parcial es un efecto natural que permita acabar con los pilares de gestión del actual mandatario. Además, la coyuntura venezolana y las distancias ideológicas entre los uribistas y el gobierno de Chávez sin duda implican incluir a Holguín y a la cancillería dentro de las críticas que se han venido realizando. Más que una crítica justificada, los señalamientos a Holguín están direccionadas a manchar la gestión de Santos, por una política exterior conciliadora y desideologizada.
[1] Gaviria, José Obdulio. Maria Ángela Holguín es muy Lista. Columna de Opinión El Tiempo. Edición Digital. http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/josobduliogaviria/mara-ngela-holgun-es-muy-lista-jos-obdulio-gaviria-columnista-el-tiempo_12018894-4#contentstyle Consultado el 23 de Julio de 2012.
[3] Vargas, Mauricio. ¿Qué le pasó a la Canciller?. Columna Opinión El tiempo.com Edición Digital. http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/mauriciovargas/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12011554.html Consultado el 23 de Julio de 2012.
[4] Quieren que las relaciones con Chávez pasen al Ministerio de Defensa. En: Semana.com Edición Digital http://www.semana.com/nacion/quieren-relaciones-venezuela-pasen-mindefensa/181150-3.aspx Consultado el 23 de Julio de 2012.