Danna Giselle García Rendón
OPRIC
Desde el 11 de julio, Cuba ha presenciado una serie de manifestaciones sin precedentes que ha terminado por revelar a nivel internacional, la crisis política, social y económica en la que se encuentra sumida la isla caribeña, como uno de los países con influencia regional. Estas manifestaciones han estado impulsadas por los altos niveles de indignación y descontento social ante la peor crisis económica que Cuba ha sufrido desde los últimos treinta años, causada por la persistencia del modelo económico y político cubano que la hizo vulnerable al embargo comercial estadounidense y a las sanciones de Trump, al recorte de la ayuda económica venezolana, y ahora a una crisis que se profundiza con la pandemia, que conllevó a que Cuba cerrara por completo el turismo en la isla, ocasionando un descenso del PIB del 11% en el 2020[1].
Esta crisis ha exacerbado los problemas sociales que actualmente enfrenta la población cubana, con referencia al desabastecimiento de alimentos y medicamentos, los cortes de electricidad, y el aumento de casos de covid-19 que ha llevado al sistema de salud cubano al punto del colapso, pese al desarrollo que Cuba ha tenido de sus propias vacunas en medio de una gran crisis económica. Estos problemas, aunado a la desconfianza que crece en el pueblo cubano hacia el régimen político y al gobierno de Miguel Díaz-Canel, han sido las principales causas de las protestas en Cuba transcurridas en los últimos días. Manifestaciones que han llamado la atención de la comunidad internacional luego de que se dieran a conocer imágenes sobre la represión policial que se ha ejercido en contra de los manifestantes que han salido a protestar en busca de alimentos y mayores libertades[2], esto, teniendo en cuenta la falta de información y de datos oficiales y confiables que permitan tener mayor claridad de lo que sucede en la isla.
Las primeras reacciones han venido de organismos regionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) quienes se han pronunciado a favor del derecho de la población cubana de salir a las calles a protestar[3]. Diferentes Estados latinoamericanos junto con Estados Unidos han expresado su posición en favor de los derechos y reclamos de la población cubana, mientras que para otros como México la solución pasa por ofrecerle una ayuda humanitaria a la población. Mientras tanto, en medio de este panorama, el 14 de julio el presidente de Colombia, Iván Duque, se pronunció sobre las protestas en Cuba, indicando que “el llamado que está haciendo de manera contundente la sociedad es a tener la libertad de poder elegir en democracia”[4].
El análisis realizado por el presidente Duque pasó por la realización de un paralelo sobre la democracia existente en Colombia donde se puede elegir “libremente” mandatarios, gobernadores y alcaldes, sin ser de único partido, mientras que en Cuba no sucede esto, indicó el mandatario. Entre tanto, la Cancillería colombiana hizo un llamado a respetar el derecho a la protesta pacífica que ha tenido lugar en Cuba, exhortando a las autoridades a respetar ese derecho y el de garantizar la libre expresión del pueblo[5].
El discurso político colombiano con relación a los derechos humanos se ha caracterizado por su promoción y defensa fuera de sus fronteras nacionales, sin embargo, una defensa guiada por intereses políticos y económicos marcados más que hacia una defensa real de los derechos humanos, esto ante la paradójica situación de derechos humanos que presenta el país. Considerando que hace poco Colombia presenció una serie de movilizaciones y manifestaciones que tuvieron lugar en medio del paro nacional ante un panorama de descontento social, posicionando al país en un escenario de represión por parte de la fuerza pública y las consecuencias inmediatas de desinformación y veeduría de la situación de derechos humanos en el país. Haciendo que, en lo internacional, el gobierno haga uso del discurso como arma política para el ataque a sus contrapartes ideológicas de la región a partir del apoyo moral que Colombia despliega a poblaciones como las de Venezuela y ahora Cuba, mientras que, en lo interno, se hace uso de un discurso que deslegitima y estigmatiza toda posibilidad de cambio social en medio de estrategias como el desgaste social.
En este sentido, contrario a la postura frente a las protestas que presenció el país, la tendencia política del gobierno ha venido expresando total apoyo a las manifestaciones que han tenido lugar en el país caribeño, quienes han expresado su solidaridad ante la represión que está viviendo el pueblo cubano, como lo expresó el representante del Centro Democrático Enrique Cabrales[6]. Lo mismo sucedió con el expresidente y líder político del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, quien se pronunció en contra del gobierno cubano, indicando que ha sido una dictadura que ha arrebatado todo tipo de libertades, “esa isla encantada no ha podido avanzar por el socialismo. Alguien me decía por estos días que países como Colombia también tiene sus problemas sociales y es verdad, pero la democracia permite resolverlos”[7] señaló Uribe.
Esto, mientras que en Colombia el expresidente Uribe se ha encargado de diseminar un discurso que ha legitimado la criminalización de la protesta social abanderando la labor de lucha de la fuerza pública contra la “acción criminal del terrorismo”. Incluso, se ha llegado a instrumentalizar la situación social y política que actualmente se vive en territorio cubano, como medio para estigmatizar las manifestaciones vividas en Colombia en los últimos meses, desconociendo en el fondo la situación humanitaria de Cuba. Está el caso de las declaraciones del senador Ernesto Macías “Quiero saber si los que incendiaron a Colombia -Petro y sus adeptos- apoyan la rebelión del pueblo de Cuba”[8]. Mientras que desde la oposición se han venido cuestionando estas declaraciones.
Por otro lado, está el caso del análisis realizado por la senadora y posible candidata presidencial, Paloma Valencia, quien realizó un llamado a la necesidad de romper relaciones con Cuba por ser un país que simplemente “nos ha exportado violencia” a partir del ELN y el M19; y la presencia y seguimiento que, según la senadora, se ha estado haciendo con el personal diplomático de la embajada de Cuba en Colombia y su participación en los “bloqueos criminales”[9].
Esta declaración de entrada desconoce los procesos políticos y estructurales que han alimentado la reproducción de los problemas sociales en Colombia, mediante la culpabilidad a terceros de los males internos que le aquejan al país. Lo anterior, desde una perspectiva anacrónica de las relaciones entre Colombia y Cuba, que desconoce la importancia que el país le dio a Cuba para las dinámicas regionales de América Latina y el Caribe a medida que se intensificaron las relaciones bilaterales después de su reestablecimiento en 1991, esto pese a la crisis diplomática que actualmente les interpela. Es crucial que tanto Colombia como la comunidad internacional reconozcan la gravedad de la crisis que se presencia en Cuba, ya que declaraciones como las anteriores son las que terminan por representar la posición colombiana con respecto a la situación social en Cuba. Valores como la defensa de la democracia y los derechos humanos no son útiles si en la práctica estos valores le son vulnerados a las personas como sucede en Colombia, lo que hace que, por los preocupantes antecedentes del país en materia de derechos humanos, las afirmaciones y declaraciones de este tipo realizadas desde el gobierno colombiano pierdan coherencia y credibilidad en el ámbito regional.
Es responsabilidad del gobierno cubano de hacer frente a los problemas que afligen a su población mediante la implementación de diferentes reformas; mientras que la comunidad internacional y los países de la región como Colombia, deberían responder de forma constructiva ante el deterioro de la situación humanitaria de Cuba, situación que termina por ser invisibilizada ante los discursos de culpabilidad política que se han impuesto no sólo en Colombia sino en otros países, y que en nada le contribuyen a la población cubana. Sin embargo, este errático intento de reasunción y reencauche del liderazgo regional en materia de derechos humanos, poco efecto y eco tiene ante la pérdida que Colombia ha logrado en el escenario internacional y regional, teniendo como consecuencia que la defensa de los derechos humanos aparezca como una manera de integrarse a la tendencia mundial, en lugar de ser un elemento de valor primordial para hacer presión sobre el gobierno cubano.
Por otra parte, las relaciones políticas y diplomáticas entre Colombia y Cuba son necesarias para la cooperación que se requiere en medio de la crisis, reconociendo el papel que en su momento tuvo Cuba para la salida negociada del conflicto armado, pues hechos recientes como las restricciones estadounidenses y el embargo de Cuba de la cual Colombia se ha abstenido de votar en rechazo a la misma, no le hacen daño al gobierno cubano sino a la población misma. Por consiguiente, Estados Unidos continúa siendo el factor que irrumpe en la crisis cubana, debido a su influencia política desde diversas perspectivas; y, quien, pese a que en medio de esta crisis prometió una nueva política hacia Cuba, el presidente Biden sostuvo que no estaría dispuesto a flexibilizar las restricciones en viajes y remesas adoptadas por el anterior gobierno de Trump, y que, además, no levantaría el embargo hasta que Cuba ceda10. Así, que pese a que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos han criticado la represión política con la que ha procedido el gobierno cubano, es fundamental que se pueda lograr una acción coordinada desde la región que de un modo u otro contribuya a interceder entre la población y el gobierno, o mediar entre Cuba y Estados Unidos, con el propósito de contribuir al logro de mejores oportunidades económicas y políticas para el pueblo cubano.
[1] Mesa, C. (2020). Cuba: crisis económica, sus causas, el COVID-19 y las políticas de rescate. Obtenido de: http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari83-2020-mesa-cuba-crisis-economica-causas-covid-19-y-politicas-de-rescate
[2]Torrado, S. (12 julio, 2021). La crisis en Cuba divide a América Latina. Obtenida de: https://elpais.com/internacional/2021-07-12/la-crisis-en-cuba-divide-a-america-latina.html
[3]Ibid. (12 de julio, 2021).
[4]Semana. (15 de julio, 2021). “El llamado que hace la sociedad es tener libertad para elegir en democracia”: presidente Duque sobre protestas en Cuba. Obtenido de: https://www.semana.com/nacion/articulo/el-llamado-que-hace-la-sociedad-es-tener-libertad-para-elegir-en-democracia-presidente-duque-sobre-protestas-en-cuba/202149/
[5]Cancillería. (14 de julio, 2021). Comunicado de prensa. Obtenido de: https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/publiques/comunicado-prensa-60
[6]El espectador. (12 de julio, 2021). Movilizaciones en Cuba causan señalamientos de lado y lado en clase política. Obtenido de: https://www.elespectador.com/politica/movilizaciones-en-cuba-causan-senalamientos-de-lado-y-lado-en-clase-politica/
[7]Kyenike. (s.f). El mensaje con el que Álvaro Uribe apoyó las protestas en Cuba. Obtenido de: https://www.kienyke.com/politica/mensaje-alvaro-uribe-protestas-en-cuba
[8]Ibíd. (12 de julio, 2021).
[9]Ibíd. (15 de julio, 2021).
10 BBC News. (13 de julio, 2021). "Estados Unidos no va a levantar el embargo sin que Cuba ceda o venga a la mesa a negociar en buena fe". Obtenido de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57815541