Andrea Caterine Solórzano
Juan Manuel Ñustes
Hace unos días, después de poco menos de veinte años en conflicto y miles de millones de dólares gastados, el gobierno de Estados Unidos decidió retirarse de Afganistán, una derrota anunciada, a la espera del golpe talibán. Si seguimos el rastro de la decisión de Joe Biden encontramos respuestas a partir del modelo de Putnam desarrollado por Velázquez[1]; en este marco, se debe recordar que la política exterior es lo más cercano a una política pública (distintiva), la velocidad en la que el decisor legítimo formaliza la decisión tiene todo un proceso de formulación que la antecede, este se construye en un doble sentido desde el contexto del sistema internacional y desde el proceso político interno. En Estados Unidos, estaba toda la balanza inclinada a una salida de Afganistán, los grupos políticos (incluyendo republicanos), los analistas políticos y la población en general apoyan esa decisión[2], el primer nivel de Putnam de consenso se encontraba superado. No obstante, el segundo nivel de ratificación no está claro, la gestión de la retirada de tropas siempre es “hacer para deshacer'', por eso a nivel externo e interno se instó al presidente Biden a retrasarla.
Antecedentes de la agenda
La primera cuestión es ¿cómo incide lo anterior en Colombia? Dado que el gobierno colombiano tomó la decisión de refugiar a afganos transitoriamente[3]. Vale la pena realizar una revisión a la política exterior del gobierno Duque para explicar la decisión rápida en una situación lejana a los intereses de Colombia, salvó el desgastado y contradictorio discurso de la defensa de los derechos humanos. En principio, el único factor en común que Colombia tiene con Afganistán es el fenómeno de la migración tanto interna como externa, debido al conflicto armado y a la crisis socioeconómica y política de Venezuela. Este último elemento se volvió central y flexible a la política exterior de Duque. Mientras el gobierno de Santos optó por el multilateralismo basado en los Acuerdos de Paz y la diversificación de la agenda fuera de la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, Duque retornó a estos ejes de la agenda y al reforzamiento de la relación bilateral con Estados Unidos, en un contexto donde Trump era presidente de ese país y la situación de Venezuela una oportunidad para el liderazgo regional de Colombia.
Sin embargo, tras la victoría de Biden, la salida de varios países del Grupo de Lima y el reforzamiento del gobierno de Nicolás Maduro, el presidente Duque obtuvo un débil resultado en Venezuela. Por otro lado, los ejes de la lucha contra el narcotráfico y la seguridad tampoco dejan bien parado al gobierno colombiano con el incremento de producción de estupefacientes y la confianza internacional volcada al Acuerdo de Paz, ocasionando que el regreso de la securitización no encaje por completo[4]. En consecuencia, el único eje que le queda al gobierno colombiano al apostar por un mayor alcance a la política exterior es reforzar la relación bilateral con Estados Unidos, desgastada por la injerencia en las elecciones presidenciales y la violación de derechos humanos durante las protestas vividas en Colombia durante los últimos meses.
La falacia de la coalición humanitaria internacional y la estrategia del gobierno colombiano frente a la crisis de migración afgana
La libertad de movimiento en el mundo globalizado responde a un aceleramiento de la movilidad de mercancías y de capital, no obstante, dicha facultad no se le otorga a las poblaciones. Para el 2019, Afganistán tuvo una cifra de exportaciones valorada en 864 millones de dólares[5]. Sin embargo, en el 2021, asistimos a una crisis de migración porque los países no pueden recibir a unos miles de personas afganas, en consecuencia, podemos observar que la libertad de movimiento está dada para las mercancías y no para la población (incluso si se encuentran en condición de conflicto armado). Es decir, estamos situados ante una contradicción global: fronteras rígidas para el caso de la población migrante y fronteras flexibles para los bienes y servicios que contribuyan a la generación de ganancia.
Así, el mejoramiento de las relaciones bilaterales con Estados Unidos, la captura de fondos y el intento de ascenso del inalcanzable y ya deteriorado liderazgo regional de Colombia configuran los objetivos primordiales para recibir a los refugiados afganos. Vale la pena señalar que no se percibe una captura de fondos económicos a corto plazo pero, a largo plazo, puede buscar obtener mayor cooperación de Estados Unidos. Complementando, según la calificadora Moody 's, que ha estudiado el impacto económico de la migración venezolana (tratada a continuación), señala que aunque el Gobierno colombiano enfrentó costos fiscales adicionales al principio, proyectó que en el largo plazo los beneficios superarán a los costos[6] .
Crisis migratoria venezolana y afgana: una comparación.
A propósito de la vigente crisis migratoria de casi dos millones de venezolanos aunada al aumento de flujo migratorio de asiáticos, africanos y haitianos[7], la transitoriedad de los ciudadanos afganos es sustancialmente diferente a la migración venezolana en razón de varios aspectos.
En primer lugar, los ciudadanos afganos emigran como refugiados, es decir, el fundamento de salida de Afganistán deriva de manera definitoria de conflictos armados y persecuciones, la migración venezolana por su parte, si bien acaece en situaciones militares y políticas complejas no emerge de una persecución netamente política ya que los migrantes venezolanos también vienen en búsqueda de la mejora de sus condiciones de vida. En segundo lugar, Venezuela y Colombia tienen una interdependencia, en cambio, Afganistán y Colombia tienen una amplia diferencia territorial, lo que implica dificultades en el idioma, la cultura y tensiones en el sentido común de ambas sociedades.
Por otra parte, los ingresos para la crisis migratoria venezolana son más heterogéneos, es decir, los fondos económicos provienen de diversos actores, por el contrario, la migración afgana hasta el momento solo cuenta con el respaldo de la agencia estadounidense USAID[8]; en cuarto lugar, la migración venezolana es definitiva y la migración de afganos es transitoria, en este sentido, debido a la burocracia de 14 pasos y el filtro de 6 agencias estadounidenses para obtener la visa, no todos los solicitantes afganos estacionados en Colombia podrían ser aceptados por Estados Unidos, preocupación relevante a la luz de las experiencias acaecidas con el Protocolo de Protección de Migrantes MPP, que dejó al margen a miles de migrantes mexicanos.
En adición, los inmigrantes venezolanos responden a una condición social amplia en términos que no solo aluden a un sector social (aunque sí mayormente a una condición de clase); por el contrario, los refugiados afganos que llegarán a Colombia serán personas potenciales para adquirir la Visa Inmigrante Especial SIV[9], esto es, personas que trabajaron formalmente para el ejército de los EE. UU o la embajada, también traductores e intérpretes de la misma.
No obstante, una similitud entre Venezuela y Afganistán corresponde a una feminización de la migración, es decir, una migración caracterizada por la división sexual del trabajo en la cual existe un aumento de la migración de los hombres en razón de que las mujeres atiendan a las labores históricamente relegadas del cuidado en los países de origen, esto es, que los cuerpos feminizados desarrollan labores del cuidado en el lugar que residen mientras que los hombres emigran para solventar carencias económicas o socio-políticas de su hogar, bajo estas condiciones, asistimos a unas lógicas extensivas del cuidado, es decir, dichas labores ya no solo hacen parte de una construcción social en el marco nacional sino que se extiende al plano las relaciones internacionales.
Así las cosas, aunque en un primer momento tanto en Afganistán como en Venezuela se le da prioridad a la migración de mujeres y niños, a mediano plazo la feminización de la migración toma lugar. Para ejemplificar, según estadísticas del DANE para los años 2014, 2015, 2017, 2018 y 2019 la migración de población venezolana fue mayoritariamente de hombres[10] y en 2019 en Afganistán la emigración masculina es superior a la femenina, lo que supone el 53.28% de total de hombres, frente 46.71% de emigrantes mujeres[11], situación que puede ser esperada a la luz de la actual crisis migratoria.
Como consecuencia de lo antes enunciado, el gobierno de Iván Duque deberá adoptar una estrategia diferencial a la táctica usada en la crisis migratoria venezolana para atender la migración proveniente de Asia Meridional, la cual deberá tener en cuenta las características de los inmigrantes y un plan de acción concreto para la reducción de riesgos y costos, además, requiere prepararse en caso de que Estados Unidos no acepte las visas para los ciudadanos provenientes de Afganistán, ya que, desde 2003, las solicitudes de refugio en Colombia no superan los cien casos anuales[12] y la regularización de condición de refugiados mediante la cancillería puede tomar años en Colombia, lo que quiere decir que no se cuenta con el entramado institucional necesario en caso de dicha posibilidad.
Existe otro punto, se presentan los estereotipos occidentales disruptivos frente a la identidad de las personas migrantes. Desde la lucha contra el terrorismo y el 11S en occidente se radicalizó una representación homogénea de los afganos (y el resto de países de esa geografía) en el concepto de “árabe”, esta reúne un conjunto de prácticas y estéticas que hacen indistinguible al afgano y sus particularidades, en muchos casos esta compactación resulta en xenofobia. Nuestra experiencia en la migración venezolana no es un buen ejemplo de adaptación e integración a sujetos migrantes, la temporalidad que pregona el gobierno da la oportunidad de situar nuevamente en el debate las transformaciones de los estereotipos.
En síntesis, el marco contextual de la política exterior estadounidense y las falencias en los ejes en la agenda exterior del gobierno colombiano dieron cabida a la migración “transitoria” de afganos. Entre tanto, pese a que no hay interés en captar fondos económicos a corto plazo sí hay un objetivo decisivo en la captación de recursos políticos a partir de la relación bilateral y, consigo, recursos económicos a largo plazo. Por último, existe una experiencia con la crisis migratoria venezolana, pero esta es notablemente diferente a la migración proveniente de Afganistán. Por tanto, Colombia necesita adoptar medidas heterogéneas y concretas, prepararse ante la posibilidad de que Estados Unidos no otorgue las visas y adoptar estrategias de sensibilización debido a los potenciales conflictos sociales en razón de la xenofobia, entendiendo la dificultad de adaptación que tendrían los inmigrantes afganos.
[1]Edwards-Levy, A. (24 de Agosto de 2021). La mayoría de los estadounidenses están a favor de la retirada de Afganistán, pero dicen que fue mal gestionada. CNN. https://cnnespanol.cnn.com/2021/08/24/mayoria-estadounidenses-a-favor-retirada-afganistan-dicen-mal-gestionada-trax/
[2]Velásquez, F. (2004). Modelos de Análisis de Política Exterior. Revista Mexicana del Caribe, 9(18), 60 –72.
[3]El Espectador. (20 de agosto de 2021). Duque confirmó que Colombia recibirá refugiados afganos de manera temporal. https://www.elespectador.com/mundo/mas-paises/un-medico-afgano-espera-desde-colombia-la-huida-de-su-familia-de-los-talibanes/
[4]Pastrana, E., Villota, A. M. & Burgos, M. A. (2021). El discurso y la acción exterior del gobierno de Iván Duque: ¿la ideologización de la política exterior colombiana? En E. Pastrana., S. Reith (Ed,), La política exterior de Iván Duque: una mirada de sus primeros dos años (pp. 111-175). ESAP. https://www.researchgate.net/profile/Daniela-Amortegui-4/publication/349380423_La_politica_exterior_de_Ivan_Duque_cambio_en_la_concepcion_del_rol_nacional/links/602d86964585158939b06354/La-politica-exterior-de-Ivan-Duque-cambio-en-la-concepcion-del-rol-nacional.pdf#page=175
[5]OMC. (s.f.). Afganistán y la OMC. https://www.wto.org/spanish/thewto_s/countries_s/afghanistan_s.htm
[6] DW. (23 de febrero de 2021). Colombia necesita más que nunca el apoyo de las organizaciones internacionales.https://www.dw.com/es/colombia-necesita-m%C3%A1s-que-nunca-el-apoyo-de-organizaciones-internacionales/a-56666996
[7]DW. (23 de agosto de 2021). Colombia recibirá a refugiados afganos: “Somos parte de una nueva coalición humanitaria internacional”. https://www.dw.com/es/colombia-recibir%C3%A1-a-refugiados-afganos-somos-parte-de-una-nueva-coalici%C3%B3n-humanitaria-internacional/a-58962090
[8] Ibid. (23 de agosto de 2021).
[9]El Espectador. (20 de agosto de 2021). Así es la visa que buscan los afganos mientras esperan en Colombia. https://www.elespectador.com/mundo/america/asi-es-la-visa-que-buscan-los-afganos-mientras-esperan-en-colombia/
[10]DANE. (2021). Nota estadística, población migrante venezolana en Colombia, un panorama con enfoque de género. https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/notas-estadisticas/jul-2021-nota-estadistica-poblacion-migrante-venezolana-panorama-con-enfoque-de-genero.pdf
[11] Datos macro. (2019). Aumenta el número de emigrantes afganos. ttps://datosmacro.expansion.com/demografia/migracion/emigracion/afganistan
[12] El Espectador. (22 de agosto de 2021). Qué viene para Colombia con la llegada de refugiados afganos. https://www.elespectador.com/mundo/america/que-viene-para-colombia-con-la-llegada-de-refugiados-afganos/