Danna Giselle García Rendón
OPRIC
Recientemente, la exviceministra Adriana Mejía Hernández, fue designada como embajadora de Colombia ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Durante su posesión, el presidente Duque le encomendó la tarea de seguir profundizando y fortaleciendo la relación del país con la OCDE, avanzar con la cooperación en materia de inclusión financiera, infraestructura, y competitividad en el plano regional, además de otros temas, como el de seguir compartiendo con los países miembros de la organización el proceso de políticas como la economía naranja y las industrias creativas, de sostenibilidad y de transformación energética.[1] Este texto tiene el propósito de realizar un análisis del papel de Colombia en la OCDE, sus implicaciones y los retos venideros de Colombia en esta organización ante la nueva designación de Adriana Mejía como embajadora.
Adriana Mejía anteriormente había sido nombrada viceministra del Ministerio de Relaciones Exteriores por el excanciller Carlos Holmes Trujillo y ratificada por Claudia Blum. Cuando Blum renunció, el nombre de la viceministra Adriana Mejía surgió como la posible candidata a sucederle[2], pero el presidente Duque decidió nombrar a la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez como nueva canciller. Esto se correspondió sucesivamente con la renuncia presentada por Mejía como viceministra y ahora, posteriormente, con su nombramiento como embajadora para la OCDE reemplazando a su cargo a Jaime Castro.
En abril del 2020, Colombia se convierte formalmente en miembro de la OCDE, luego de siete años de estudio, trámites y compromisos firmados que tenían como propósito determinar el nivel de cumplimiento de Colombia con respecto a los requisitos de ingreso exigidos por la organización, mediante múltiples exámenes de veintitrés comités que evaluaron la situación del país en varios frentes: lo social, lo laboral, lo ambiental y lo económico. La OCDE conocido como el supuesto “club de las buenas prácticas” tiene como función principal el impulso de políticas públicas que promocionen el desarrollo económico de los países y, asimismo, el comercio mundial. En todo este proceso de ingreso del país a la organización es imperativo preguntarnos, ¿cuál ha sido el papel de Colombia en la OCDE?
En primer lugar, es importante señalar que el proceso de adhesión del país a la OCDE hace parte de una apuesta relevante por mejorar la imagen de Colombia ante el mundo que le permita consolidar su “estatus” como país emergente. Sin embargo, este esfuerzo de mejorar la imagen internacional ha implicado que la búsqueda de una mayor equidad e igualdad en el país resulte sumamente dificultosa. El proceso de su adhesión llevó al país a aprobar nuevas leyes y numerosos cambios en la regulación, donde el tema laboral y social se convierte en uno de los puntos más álgidos frente a las numerosas recomendaciones que esta organización le ha realizado a Colombia en el ámbito fiscal y laboral y que han terminado por desatender la situación estructural colombiana en términos de informalidad laboral, desigualdad, pobreza, derechos humanos y protección social.
Posterior a la firma del acuerdo de ingreso a la OCDE, en el 2019, esta organización publicó su primer informe de recomendaciones a la economía colombiana. En este informe se afirma que el país tiene una economía resiliente y se encuentra preparada para sortear las dificultades en un entorno externo dominado por el proteccionismo y la incertidumbre, pero para ello se hace necesario la introducción de nuevas reformas que contribuyan a un crecimiento más sólido en el país, logrando un aumento en la productividad que permita avanzar en una mayor convergencia con los países de la OCDE[3].
Con respecto al comercio internacional se recomienda la reducción de los aranceles y el alcance de barreras no arancelarias al comercio. Adicionalmente, se recomienda garantizar que las políticas gubernamentales promuevan el empleo formal; pero, por otra parte, se señala que se debe continuar con la reducción de los costos laborales no salariales disminuyendo el costo de registro de las empresas y simplificando el registro de los trabajadores a la seguridad social. Al mismo tiempo, se recomienda disminuir el salario mínimo debido a que los pagos son muy altos lo que termina afectando la formalidad laboral. Pues según la OCDE, el salario mínimo duplica el umbral de la línea de pobreza y es el más elevado de los países de la organización[4]. Paralelo a ello, se recomendó diferenciar el salario mínimo por edad o región y establecer un salario mínimo por hora. En tema pensional, se propuso “incrementar progresivamente y unificar la edad de jubilación de hombres y mujeres”[5] y, además, se propone eliminar el fondo público de pensiones (Colpensiones).
Estas propuestas se suman a otras incorporadas en estudios socioeconómicos realizados por la OCDE a Colombia, en temas económicos, fiscales y laborales, que llevaron al gobierno Duque a proponer una reforma laboral, pensional y tributaria, que acataban algunas de las recomendaciones de los estudios económicos de la OCDE en el 2019, en asuntos, como: el aumento de la tasa del IVA, incremento de la edad de jubilación, el aumento de número de años de ingresos que se tienen en cuenta al calcular las pensiones, la creación de un holding financiero que eliminaría el control del Estado sobre las empresas financieras estatales, la eliminación del impuesto al patrimonio de las empresas[6], entre otros puntos neurálgicos que dieron lugar al estallido social del paro nacional del 2019 y ahora, ante el intento de reforma reciente del 2021.
La cesión de soberanía económica que implica que el país haga parte de la OCDE, estaría conllevando progresivamente a la pérdida de derechos sociales en la sociedad ante la extrapolación de “políticas y buenas prácticas” que no se corresponden con la realidad económica y social del país. Pese a que las recomendaciones no son vinculantes para los países, estas si implican un acervo de prácticas que son un punto de referencia importante para los países miembros y los que quieren acceder. Especialmente, para Colombia, cuya adhesión, que más allá de visualizarse como una oportunidad que permitiría que el país se proyecte internacionalmente ante la búsqueda de mejores oportunidades sociales y económicas, se constituye en un punto de partida que le permite medirse ante los otros países bajo los “más altos estándares internacionales” y un patrón de comportamiento económico guiado por los principios del libre mercado, en esfuerzos tales, tendientes a generar confianza inversionista.
La comparación de Colombia con los otros países debe estar dada, no por este manejo instrumental de la economía, sino por medio de esos indicadores que permiten evidenciar la brecha de Colombia en términos de pobreza, desigualdad, desempleo y educación, en relación con otros países y desde allí aunar los esfuerzos para cerrarlas. Pues si se implementan y acatan sin ningún tipo de filtro las recomendaciones económicas, laborales y fiscales realizadas por la organización, posiblemente lo que se evidencie sería una situación social cada vez más más precaria que no se corresponda con las “buenas prácticas” de los miembros de la OCDE.
Es en este contexto, que Adriana Mejía vendría a representar al país ante esta organización, pues tiene una importante trayectoria en los asuntos diplomáticos del país, ya que además de haberse desempeñado en el sector público y privado, como viceministra de Cultura y viceministra de Asuntos Multilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores, ha ocupado puestos destacados en organizaciones internacionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA) en el cargo de directora de Seguridad Pública, consultora del programa presidencial de Derechos Humanos y de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.
Esta experiencia internacional sería una importante oportunidad para Colombia ante la posibilidad de poder sortear los retos venideros, potencializando los beneficios y buscando combatir los posibles problemas que ser miembro de la OCDE puede conllevar. Entre estos beneficios, estaría el de apostarle a un mayor desarrollo y progreso de sectores importantes para la inclusión social y que se conviertan en ejes claves, para una mejor calidad de vida de las personas; asimismo, el lograr que la política fiscal del país fuese más exigente en cuanto a cultura tributaria se refiera, y complementar estas políticas mediante la disminución de la desigualdad y la promoción de condiciones sociales más incluyentes[7]. Sin embargo, ante la defensa férrea que Mejía ha desplegado al programa de Gobierno, se hace necesario la independencia y la autonomía de Colombia en esta instancia, para que el papel del país en la OCDE no se piense simplemente en términos de crecimiento económico, sino a partir de un análisis que incluya otros elementos sociales y económicos claves.
[1] Cancillería de Colombia. (17 de agosto, 2021). Con un mensaje de agradecimiento y reconocimiento a su trayectoria el Presidente Iván Duque posesionó a Adriana Mejía como nueva Embajadora de Colombia en la OCDE. Obtenido de: https://paris-ocde.mision.gov.co/newsroom/news/con-mensaje-agradecimiento-y-reconocimiento-su-trayectoria-presidente-ivan-duque
[2]Ibíd. (30 de junio, 2021)
[3] La República. (25 de octubre, 2019). Estas son las recomendaciones que entregó la Ocde al Gobierno de Iván Duque. Obtenido de: https://www.larepublica.co/especiales/receta-ocde/algunas-de-las-recomendaciones-que-entrego-la-ocde-al-gobierno-de-ivan-duque-2924617
[4] Ruiz, M. (25 de octubre, 2019). Algunas de las sugerencias que entregó la Ocde hablan de reforzar la Dian, disminuir costos de registro de empresas y revisar salario mínimo. Obtenido por: https://www.larepublica.co/especiales/receta-ocde/algunas-de-las-recomendaciones-que-entrego-la-ocde-al-gobierno-de-ivan-duque-2924617
[5] El tiempo. (25 de octubre, 2019). Las pensiones y salarios que la OCDE le sugiere a Colombia. Obtenido de: https://www.eltiempo.com/economia/sectores/las-pensiones-y-los-salarios-que-la-ocde-le-sugiere-a-colombia-426814
[6] Ámbito Jurídico. (06 de diciembre, 2019). ¿Omitir recomendaciones de la Ocde superaría el paro?. Obtenido de: https://www.ambitojuridico.com/noticias/general/constitucional-y-derechos-humanos/omitir-recomendaciones-de-la-ocde-superaria-el
[7] Presipa, M. Girón, P. Hernández, F. (2018). Posibles impactos en el sistema tributario de Colombia en su intención de ser miembro de la OCDE. Obtenido de: https://www.funlam.edu.co/revistas/index.php/SHA/article/view/2713/pdf