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Balance Santos multilateralismo y comercio exterior

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Andrea Caterine Solórzano Castillo

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El 31 de octubre inició la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático: COP26[1] que se desarrollará hasta el 12 de Noviembre de 2021 en Glaswog, Escocia. En esta cumbre los países de la ONU se reúnen para trazar metas que contribuyan a la reducción de los gases de efecto invernadero (GEI) y negociar el financiamiento internacional para cumplir esos objetivos[2]. No obstante, los compromisos adquiridos en conferencias pasadas son insuficientes para que la temperatura global se mantenga muy por debajo de 2 °C y se limite su aumento a 1,5 °C, que es lo que el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) declaró como límites máximos[3]. En consecuencia, desde la COP21 de 2015 en el Acuerdo de París ratificado por 191 países, se planteó actualizar las metas cada 5 años, razón por la cual Colombia ha aumentado sus apuestas en esta cumbre.

 

 

El gobierno nacional se comprometió a reducir en un 51% las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2030, proteger el 30% del territorio para el 2022, llegar a la neutralidad de carbono en 2050 y lograr la deforestación cero para 2030. Propone también un marco jurídico como el de Acción Climática y modificaciones a leyes como la de Transición Energética que apuntan a cumplir los objetivos[4]. Estas metas no dejan de asombrarnos a primera vista, por tal razón, analizaremos el alcance, el real impacto, las intenciones y las problemáticas alrededor de la garantía de dichas ambiciones.

 

En primer lugar, existe una dificultad fundamental en tanto la conferencia se edifica con base en la proposición de metas sin un mecanismo claro para su cumplimiento, se trata de una subasta de compromisos ambientales sin herramientas de garantía más allá de la imagen internacional perjudicial que pueda tener cada país. En segundo lugar, la cumbre no cuestiona las relaciones globalizadas de dominación alrededor de la crisis ambiental, por ejemplo, la relación circular y espiral de causa-efecto entre el racismo imperante y el calentamiento global, donde las personas negras “en general viven en áreas con menos espacios verdes y más edificios y vías de transporte, lo que exacerba el efecto del aumento en las temperaturas y del cambio climático”[5]. En tercer lugar, los reticentes de la crisis climática[6] como algunas facciones estadounidenses y chinas ponen en riesgo los objetivos de la COP26. Además, existe una necesidad apremiante por cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sin un balance real de las condiciones materiales, los intereses y relaciones entre los actores, así las cosas, el problema de la ONU es que no juzga a los países por el cumplimiento de sus metas y no cuestiona el modo de producción, sino que su esencia es negociar mayor compromiso, esto es, una inflación de promesas climáticas vacuas.

 

Sumado a ello, la BBC revelómás de 32 mil documentos presentados por varios gobiernos participan de la COP26 al IPCC para minimizar el impacto de la evidencia científica sobre la crisis climática y así poder reducir sus compromisos[7]. En dichos documentos también cuestionan la idea de que los países de renta alta contribuyan con la financiación de 100.000 millones de dólares anuales para los territorios en vía de desarrollo, develando así, algunas de las intenciones detrás de las negociaciones en la cumbre.

 

A propósito de las pretensiones generales de los países con esta conferencia, Iván Duque trazó una estrategia diplomática para ampliar los márgenes de negociación geopolítica y mejorar su imagen a nivel internacional.  Plantea ser un líder regional en la protección medio ambiental a través de la proyección de las metas de mitigación más altas, sin embargo, el juego por obtener una gran suma de financiación cuestiona los deseos del bloque de gobierno y los antecedentes de gestión de la crisis climática, mencionados más adelante, revelan los óbices para su intención de liderazgo.  

 

 

Con relación al primer aspecto de la financiación, los 19 países del G20 son responsables del 70% de las emisiones globales, China encabeza esa lista con el 28%, seguido por Estados Unidos que emite el 14% y por su parte, Colombia aporta el 0,2%[8], escenario que pone de manifiesto la posibilidad de inmersión en los bonos de carbono donde los países que emiten más toneladas de GEI pueden comprarle emisiones a los que emiten menos, aumentando, en este caso, la generación de Financiación para Colombia. Además de esta posibilidad, en la esfera material, Colombia ya cuenta con US$1.200 millones en financiación, US$600 millones por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de recursos circulantes de agencias de cooperación bilateral de países aliados que aportarán US$600 millones adicionales[9].

 

Ahora bien, el problema radica, en primer lugar, en el poco tiempo que posee el gobierno nacional para ejecutar las metas debido al panorama electoral que se avizora, en segundo lugar, no existe un seguimiento integral, por parte de organismos internacionales, al manejo de la financiación obtenida, en tercer lugar, la ley de Acción Climática presentada al congreso enumera metas pero no indicadores de cumplimiento y claridad en montos, en cuarto lugar, la nueva reforma tributaria eliminó financiación importante en torno a la protección medioambiental, por último, la curva de deforestación presenta una línea de tendencia creciente y sumado a ello, el Ideam no ofrece datos claros sobre las emisiones, solo hasta el final del año en curso presentará los datos del 2018[10], haciendo aún más difícil el balance real del cumplimiento de las metas.

 

Con relación al segundo aspecto de los antecedentes de gestión de la crisis climática, existen condiciones estructurales irresueltas como la producción ganadera intensiva, la deforestación, la erradicación forzada de los cultivos de coca, la minería a gran escala, el desplazamiento y el paramilitarismo[11] que incitan la generación de excedente de capital en detrimento del medio ambiente. Es por esta razón que el cumplimiento del acuerdo de paz con estrategias tales como: frenar la frontera agrícola, reintegrar excombatientes en economías rurales sostenibles, proyectos de sustitución de cultivos ilícitos o los proyectos de desarrollo rural en los municipios más golpeados por el conflicto (PDET), constituye un pilar fundamental para que Duque pueda cumplir los compromisos asumidos en el COP26 tal como lo anticipó la organización Criss Group[12], además, la evasiva para la ratificación del Acuerdo de Escazú[13], la implementación de proyectos de ley a favor del fracking, aspersión de glifosato y el incumplimiento en la concesión de las regalías revelan la incapacidad de ejecutar las ambiciones de Duque.

 

El paro minero del Chocó[14], por ejemplo, evidenció que las poblaciones tienen pocas o nulas garantías en el marco de la minería artesanal, constatación de que el gobierno nacional no ha centrado sus esfuerzos en las grandes corporaciones contaminantes, sino que su intervención se ha dado en operativos contra la minería ancestral de subsistencia, tradicional y pequeña de las comunidades negras y afrodescendientes del pacifico colombiano.

 

Por si fuera poco, Iván Duque, en el mismo tiempo de desarrollo de la COP26, tiene una agenda programada con los jeques de los Emiratos Árabes interesados en el oro colombiano, principalmente en Santurbán, “la mina que Juan Manuel Santos les prometió pero que se ha visto frenada por la oposición de la población y la falta de claridad en la delimitación del páramo santandereano”[15].

 

En definitiva, este devenir argumental arroja como resultado que el modo de producción imperante limita cualquier acción que quiera ser realizada por el gobierno y este, a su vez, evidencia precarias intenciones de hacer manifiestos sus compromisos y garantizar el cumplimiento de sus metas. Cabe resaltar que a pesar de que estas ambiciones no sean realizadas, Iván Duque acumuló en el desarrollo de la COP26, una imagen internacional favorable a partir de la inflación de promesas superficiales, no obstante, si desea cumplir las metas propuestas debe acceder a implementar el acuerdo de paz que él y su partido se han negado férreamente en aceptar, además de resolver otras cuestiones de carácter sistémico.

 

 

Planteo que deben encontrarse mecanismos más allá de incentivos económicos, pero si estos son adquiridos deben ser usados acorde a las metas y a una gestión integral, adicionalmente, de mantenerse el status del orden social vigente, una ontología dualista y una relación de dominación del ser humano sobre la naturaleza cualquier acción será solo una pequeña parte de reforma del ciclo del modo de producción, esto no quiere decir que no deban llevarse a cabo acciones conjuntas por parte de los actores para enfrentar la crisis climática, denota en su lugar, que estas acciones deben superar la racionalidad económica y las diferentes opresiones para transgredir el actual escenario de la emergencia climática.

 

 

Así las cosas, la COP26 presenta para Colombia un escenario en el avance de la imagen internacional del país, pero un estancamiento y retroceso en la reducción de emisión de GEI y del calentamiento global, además, es necesario tener en cuenta que esta flexibilidad de Duque permite el manejo de distintas agendas que pueden generar captura de fondos, económicos y políticos, pero también tienen la posibilidad de entrar en contradicción, por último, las instancias internacionales deberán encontrar herramientas de cumplimiento y no solo de compromiso.

 


[1](Conference of Parts), se celebran anualmente desde 1995, sin embargo, la pandemia atrasó el desarrollo de la conferencia en el 2020.

[2] El Tiempo. (03 de noviembre, 2021). “¿Cuál es el balance de Colombia en la COP26?”. https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/ha-tenido-colombia-una-participacion-destacada-en-la-cop26-629784

[3] IPCC. (s.f.). Archive. https://archive.ipcc.ch/home_languages_main_spanish.shtml

[4] La Silla Vacía. (31 de octubre, 2021). “El juego en la COP26: las cartas de Colombia en la cumbre de cambio climático”. https://www.lasillavacia.com/historias/silla-nacional/el-juego-en-la-cop26-las-cartas-de-colombia-en-la-cumbre-de-cambio-climatico/

[5]BBC. (01 de junio, 2021). “El estudio que muestra el impacto del -racismo- climático en Estados Unidos”. https://www.bbc.com/mundo/noticias-57284630

[6] NUSO. (febrero, 2020). “La urgencia critica de la COP26. ¿cómo enfrentar a la coalición de los reticentes en la lucha climática?”.https://nuso.org/articulo/cop-26-calentamiento-global/

[7] BBC. (21 de octubre, 2021). “COP26: Document leak reveals nations lobbying to change key climate report”. https://www.bbc.com/news/science-environment-58982445

[8] La Silla Vacía. (31 de octubre, 2021). “El juego en la COP26: las cartas de Colombia en la cumbre de cambio climático”. https://www.lasillavacia.com/historias/silla-nacional/el-juego-en-la-cop26-las-cartas-de-colombia-en-la-cumbre-de-cambio-climatico/

[9] La Republica. (03 de noviembre, 2021). “Colombia logró financiación ambiental por US$1.200 millones en la cumbre COP26”. https://www.larepublica.co/economia/colombia-logro-financiacion-ambiental-por-us1200-millones-en-la-cumbre-cop-26-3255885

[10] La Silla Vacía. (07 de octubre, 2021). “COP26: Duque presentará más metas que resultados frente a la crisis climática”. https://www.lasillavacia.com/historias/silla-nacional/cop26-duque-presentara-mas-metas-que-resultados-frente-a-la-crisis-climatica/

[11] La Silla Vacía. (26 de enero, 2014). “El daño ambiental de los paramilitares”. https://archivo.lasillavacia.com/elblogueo/blog/el-dano-ambiental-de-los-paramilitares-46517

[12] El País. (04 de noviembre, 2021). “Colombia debe aplicar el acuerdo de paz si quiere frenar la deforestación”. https://elpais.com/internacional/2021-11-05/colombia-debe-aplicar-el-acuerdo-de-paz-si-quiere-frenar-la-deforestacion.html

[13] Ñustes, J. OPRIC. (s.f.). “Las reticencias de Colombia frente al acuerdo de Escazú”. http://opric-unal.org/index.php/produccion-academica/analisis-de-coyuntura/2300-las-reticencias-de-colombia-frente-al-acuerdo-de-escazu

[14] Contagio Radio. (22 de octubre, 2021). “Paro minero en Chocó se mantiene ante incumplimientos del Gobierno Nacional”. https://www.contagioradio.com/paro-minero-en-choco-se-mantiene-ante-incumplimientos-del-gobierno-nacional/

[15] Las 2 Orillas. (04 de noviembre, 2021). “La alfombra roja con la que Duque soñaba en Dubái”. https://www.las2orillas.co/la-alfombra-roja-con-la-que-duque-sonaba-en-dubai/