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Balance Santos multilateralismo y comercio exterior

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Andrea Caterine Solórzano Castillo

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Tras múltiples reticencias para el desarrollo de comicios en Venezuela, la espera finalizó el pasado 21 de noviembre con la realización de las elecciones regionales. En esta ocasión, la jornada contó con el 41,8% de participación del electorado, esto es, 8 millones de votantes frente a las 21 millones de personas llamadas a despertar las urnas, en definitiva, una abstención desalentadora. De igual manera, los resultados son poco prometedores, con una victoria en 205 alcaldías de 322, incluyendo la principal, Caracas, aunado al triunfo en 20 de las 23 gobernaciones[1], el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) destroza a la oposición.

 

No obstante, este triunfo es relativo a la luz de las interpretaciones que el propio ámbito doméstico pueda darle y en mayor medida, de las reacciones de la comunidad internacional. La pregunta que subyace es, por tanto, ¿qué tan legítimos son estos resultados? A este respecto, el informe preliminar[2] de la misión técnica de 136 personas de la Unión Europea (UE) enviada para observar las elecciones, plantea una mejora con relación a los últimos procesos electorales, expone también que la directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE) es la más equilibrada en 20 años y que el marco electoral venezolano cumple con la mayoría de los estándares internacionales básicos[3].

 

Sin embargo, la UE evidencia falta de independencia judicial por inhabilidades arbitrarias de candidatos de la oposición, también, informa sobre puntos de control partidistas en centros de votación y argumenta la no adherencia al Estado de derecho, además, expone que algunas leyes afectaron la igualdad de condiciones y la transparencia de las elecciones, esto sumado al uso extendido de recursos públicos, que, aun con potestad sancionatoria, se reservaron la penalización a estas violaciones[4], mientras tanto, la ONG Voto Joven registró 755 irregularidades y reportó 113 focos de violencia[5].

 

 

A partir de lo anterior, podemos observar poca concreción y varias contradicciones en el informe preliminar de la UE en tanto no es posible que el desarrollo de las elecciones regionales en Venezuela cumpla con la mayoría de estándares internacionales básicos y al mismo tiempo no se adhiera al Estado social de derecho, así pues, ser o no ser comicios democráticos declarados por un organismo internacional no es toda la cuestión, otra cuestión, son las formas, los intereses, las metodologías y los argumentos usados para que actores internacionales los legitimen o no como tales.

 

En añadidura, la comunidad internacional comete otro desacierto además de su ambivalencia, esto es, tener la pretensión de resolver un problema orgánico, es decir, la crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela por medio de herramientas coyunturales como los comicios de un solo día, no obstante, se reconoce que los diálogos entre las partes son un factor sistémico que deben mantenerse. Las relaciones de fuerza orgánicas deben responderse a través de esas mismas formas estructurales que la componen, en consecuencia, debemos dejar de entender las elecciones como el único mecanismo capaz de transgredir el régimen oficialista, además, esta situación evidencia que los procesos electorales no son a la vez condiciones suficientes y necesarias para garantizar sistemas democráticos.

 

 

Algo semejante ocurre cuando la comunidad internacional entiende las elecciones en Venezuela bajo la sombra del modelo de elección racional basado en la vida política como un mercado donde el consumidor (votante) puede elegir el producto (Gobierno) de manera que el beneficio sea mayor al costo[6]. En esta perspectiva, se entiende que el triunfo del PSUV en las elecciones del pasado 21 de noviembre es gracias al mayor beneficio que la población encuentra en el abstencionismo, ergo, en el oficialismo y es voluntad de ella que este sea el mandato, el problema radica, por tanto, no en la legitimidad de la sociedad civil hacia el gobierno, sino en los óbices operativos de las elecciones, conforme a ello, lo que este documento aquí presentado plantea es que la dificultad no solo está atravesada porque no sean transparentes, que su operación no sea la ideal, sino que el problema también radica en creer que las elecciones concluyen necesariamente en democracia, sin embargo, esto no excluye que los procesos electorales configuren un primer paso para tramitar los conflictos.

 

Esta visión del costo-beneficio excluye elementos fundamentales y transforma otros en meros análisis economicistas y cuantitativos, así las cosas, la opinión aquí adoptada es que la poca participación y el triunfo de Maduro en los comicios no se debe a que los electores encontraron en ello un beneficio mayor, sino que existen condiciones objetivas, subjetivas e inmediatas que nublan el panorama electoral, entre ellas, la falta de un proyecto común de la oposición en lugar de la disgregación de la oferta de tal bloque, esta diferencia es importante ya que plantea soluciones diferentes, en el enfoque racional tal desenlace sería tener un solo candidato, lo que acá se expone es que una sola persona no es garantía de la victoria, sino que es menester un eje programático que agrupe a todos los sectores de la oposición y tenga la capacidad de mantenerse en el tiempo.

 

A esto se le suma la crisis de la República Bolivariana de Venezuela donde las personas se encuentran al margen de sobrevivir y de cumplir los ciclos vitales que permitan su existencia, razón por la cual los electores se sienten alejados de la praxis política además de un sentimiento de deslegitimación de las elecciones que las propias facciones de la oposición se han encargado de difundir, aunado a ello se encuentran los antecedentes de represión de las fuerzas armadas que limitan el ejercicio libre de la política, las cooptaciones a instituciones como el Consejo Nacional Electoral, la ideología o identidad partidaria, el trabajo en redes y la agitación y propaganda de cada partido. Todas estas cuestiones influyen en las decisiones de los electores, no se trata, por tanto, de una maximización de beneficios, sino de un conjunto de relaciones de fuerza que se conjugan y luchan entre sí, de modo que, mientras estas alternativas no sean tenidas en cuenta y el modelo de elección racional impere en los análisis, la comunidad internacional seguirá pensando en la democracia representativa como el único camino posible para deponer a Maduro.

 

En pocas palabras, las elecciones fueron un intento de atacar la hegemonía que en este momento ostenta el régimen oficialista, no obstante, los resultados, la forma en que se han entendido y la ambivalencia de la UE ante los mismos podrían dar lugar al efecto contrario, esto es, el aumento del ya deficiente grado de legitimación del oficialismo, ahora bien, la reacción de Estados Unidos es fundamental para la terminación o no del bloqueo diplomático.

 

A propósito de esto, Antony Blinken, secretario de Estado de los Estados Unidos, aseguró que "el régimen alteró el proceso para determinar el resultado de estas elecciones mucho antes de que se emitieran las papeletas"[7], la opinión del país norteamericano pone de manifiesto la permanencia del bloqueo diplomático y la no erradicación de muchas de las sanciones hasta que exista la completa certeza de elecciones transparentes, en consecuencia y bajo la idea de alineación de la política exterior de Colombia a Washington a causa de la intención de captura de fondos políticos y económicos, se espera que el gobierno nacional de la República de Colombia mantenga la misma posición que Estados Unidos, esto se avizoró en las recientes declaraciones de Iván Duque.

 

Según el mandatario, las elecciones regionales en Venezuela eran “una crónica de un fraude anunciado. Una vez más, pasa lo mismo, una elección manipulada por un régimen que controla absolutamente todo"[8], el mandatario aseguró en su intervención que el único camino viable para ese país es adelantar una elección presidencial creíble y con supervisión minuciosa de organismos internacionales. Estas declaraciones, lo que demuestran es que en el corto plazo no habrá un cambio estratégico en sus relaciones con Venezuela, pues si bien en otros periodos de tiempo su agenda se basaba en la mano dura y en la salida abrupta y no negociada del oficialismo, ver la inviabilidad de tales circunstancias lo llevaron a ir de la mano con Estados Unidos y las negociaciones, esta última táctica, es la más probable a mantenerse, no obstante, dada la posición ambivalente que el gobierno nacional maneja, puede llegar a transformarse, incluso, podría ir en oposición a iniciativas más locales de acercamiento con la institucionalidad venezolana.

 

Además, detrás de la agenda formal del cerco diplomático, la atención del flujo migratorio y el ofrecimiento de solidaridad y del canal humanitario para la crisis, hay una agenda, si se quiere informal en la captación de fondos, en la imagen del presidente Duque ante la comunidad internacional y el manejo del conflicto armado en Colombia. En suma, la apertura de la frontera y la crisis migratoria encontrarán dificultades gracias a la derrota de la oposición en territorios como Táchira, profundizando los desafíos de desenvolvimiento del partido de gobierno para atender estas condiciones.

 

En definitiva, nos enfrentamos a condiciones post-electorales ambiguas en Venezuela, por ende, existe la necesidad de buscar estrategias que permitan la salida de Maduro con base en una descentralización de la democracia representativa, se espera también, una alineación de Colombia con respecto a las estrategias de Estados Unidos y por tanto, un mantenimiento de las estrategias de negociación, no obstante, la política exterior de Duque tiene su esencia en la ambivalencia.

 

 

Existen también preguntas de fondo alrededor de la democracia y la urgencia de atender la crisis de Venezuela a través de herramientas orgánicas. Por otra parte, la oposición en Venezuela aún tiene la opción del referendo y las elecciones en 2024, sin embargo, el régimen de Maduro puede dar un paso hacia adelante en su cometido de levantar sanciones gracias a la indeterminación del informe preliminar de la UE que puede ser o no vinculante, pese a ello, aún existe reticencia por parte de Estados Unidos, actor fundamental que evidencia escaso interés en levantar el bloqueo diplomático. Por todo lo anterior, la tarea de Colombia hasta el momento es facilitar los diálogos y las negociaciones que puedan surgir entre los bloques, cualquier intención de mano dura podría perjudicar al gobierno nacional. Por último, se destaca que el panorama electoral colombiano no avizora una agenda con Venezuela que contenga el mismo ímpetu del último periodo, lo cual, puede dar indicios de un posible cierre en una política exterior activa hacia Venezuela por parte de Colombia.

 


[1]El Espectador. (22 de noviembre, 2021). “Resultados de las elecciones en Venezuela: ¿cómo queda el mapa tras el 21N?”. https://www.elespectador.com/mundo/america/resultados-de-las-elecciones-en-venezuela-como-queda-el-mapa-tras-el-21n/

[2] Según la misión técnica de la Unión Europea el informe final se dará entre enero y febrero del 2020.

[3] DW. (23 de noviembre, 2021). “Observadores de la UE reportan irregularidades en elecciones de Venezuela”. https://www.dw.com/es/observadores-de-la-ue-reportan-irregularidades-en-elecciones-de-venezuela/a-59913759

[4]Ibíd. (23 de noviembre, 2021).

[5]DW. (22 de noviembre, 2021). “Venezuela: partido de gobierno ganó 205 de 322 alcaldías, mientras ONG denuncia 755 ‘irregularidades”. https://www.dw.com/es/venezuela-partido-de-gobierno-gan%C3%B3-205-de-322-alcald%C3%ADas-mientras-ong-denuncia-755-irregularidades/a-59904206

[6] Downs, A. (1957). “Una teoría económica de la acción política en una democracia” en Lecturas de teoría política positiva. Instituto de Estudios Fiscales, Madrid, España.

[7]France24. (23 de noviembre, 2021). “Washington denuncia que las elecciones en Venezuela ‘no reflejan la voluntad del pueblo’”. https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20211123-washington-denuncia-elecciones-venezuela-voluntad-pueblo

[8] Ibíd. (23 de noviembre, 2021).