Danna Giselle Garcia Rendon
Andrea Camila Pereira Vergara
¿Qué está pasando?
La relación entre Rusia y Occidente se encuentra en su momento más tenso desde la Segunda Guerra Mundial después de que Rusia diera inicio a la invasión a Ucrania en el mes de febrero, donde el presidente ruso Vladimir Putin dio la orden de bombardear e invadir el país ucraniano con la intención de “proteger” Donbás, región del este de Ucrania controlada por los separatistas prorrusos[1]. Este es el primer conflicto a gran escala que afecta a Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, por lo que en varias zonas de Ucrania actualmente se presentan enfrentamientos que ya han dejado varias víctimas mortales y miles de personas que buscan salir del país y refugiarse en países vecinos como Polonia, Hungría o Moldavia, entre otros.
Esta crisis generó un gran impacto en la geopolítica y la diplomacia global, pues es evidente que viene acompañada de importantes efectos en la economía del mundo, que se encuentra en recuperación tras la pandemia que inició en el 2020, por lo que no solo los países desarrollados cercanos al núcleo del conflicto experimentarán las consecuencias de este ataque sino también los emergentes, como es el caso de Latinoamérica. Sin embargo, la situación actual ha sido ya rechazada por múltiples Estados, los cuales buscan apoyo en las acciones de Estados Unidos y Europa contra Rusia a través de sanciones contra sectores sensibles, que incluyen el congelamiento de los activos de Putin en el extranjero, la exclusión de varios bancos rusos de la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales, restricciones en el espacio aéreo y así mismo, muchas empresas suspendieron sus operaciones en el país hasta nuevo aviso, sanciones que, según Putin, son impuestas por Occidente y deben ser entendidas "como una declaración de guerra"[2].
A pesar de los intentos diplomáticos por frenar el conflicto, Rusia continúa con sus objetivos de desmilitarizar y “desnazificar” Ucrania, por lo que, aunque los representantes ucranianos en los diálogos que ha tenido con el país ruso hayan reiterado el pedido de un alto el fuego y la retirada de las tropas, este indicó que no anunciaría su posición de manera anticipada[3], pues esperan llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes, lo cual, de acuerdo a las recientes noticias se centra en una lista de “condiciones” que incluyen reconocer como independientes a Donetsk y Luhansk, creando así un nuevo mapa[4].
Implicancia de la crisis de Rusia-Ucrania en la política exterior colombiana
En medio de este nuevo contexto global, surge la interrogante por el papel de Colombia ante la crisis de Rusia y Ucrania y sus posibles afectaciones. En tal sentido, la posición colombiana se ve influenciada por la cercanía política y diplomática que históricamente Colombia ha mantenido con Estados Unidos y Occidente, y por su reciente incorporación como socio global en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Es así que, como respuesta al conflicto y recordando que Colombia enfrenta los intereses geopolíticos como aliado estratégico de los Estados Unidos en la región, el presidente Iván Duque se ha manifestado de manera tajante en contra de la ofensiva militar de Rusia contra Ucrania, aseverando que es una evidente violación a la soberanía y que esta está poniendo en riesgo la vida de miles de personas “en una incuestionable situación contraria al Derecho Internacional y la carta de la ONU”[5].
Ante la posición colombiana de mostrarse abierto a cooperar internacionalmente en actos referidos a la violencia, es posible analizar uno de los principales desaciertos que la diplomacia colombiana ha tenido ante esta crisis: la falta de coordinación. Esto, en el marco de la sesión extraordinaria de emergencia que la Asamblea General de las Naciones Unidas llevó a cabo el pasado miércoles 2 de marzo, donde se aprobó una resolución que condena la invasión de Rusia a Ucrania, y se le exige el retiro inmediato de las tropas[6]. En esta sesión, la canciller y vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, propuso “conformar un grupo de urgencia para construir medidas de confianza que permitan solucionar diferencias entre Ucrania y Rusia, por la vía del diálogo” reafirmando “los esfuerzos y capacidades de mediación y negociación de Colombia”[7].
La anterior declaración mediática deja muy mal posicionada a Colombia, manifestando la falta de coordinación de la política exterior colombiana, ante el intento de presentar una imagen dentro de la comunidad internacional como país que contribuye a la “búsqueda de soluciones” ante los “problemas globales” referidos a hechos como la violencia, aunque el país no tenga ni el peso internacional ni la capacidad y competencia política y diplomática de intervenir en un conflicto como éste. Incluso, ante esta propuesta de “mediación”, el presidente Iván Duque se vio obligado a aclararla, señalando que una eventual mediación o negociación entre Rusia y Ucrania únicamente puede estar a cargo del Secretario General de las Naciones Unidas, puntualizando que, “lo que Colombia ha destacado es que la carta de Naciones Unidas contempla la posibilidad de mediación”[8] pero bajo la batuta de las Naciones Unidas.
En este sentido, las movidas diplomáticas de Colombia en el escenario internacional evidencia no sólo “el doble rasero” de la política colombiana ante los “esfuerzos” de coadyuvar a la búsqueda de soluciones globales, en contraste a los esfuerzos que se despliegan en medio de un contexto de escalonamiento de la violencia interna. De hecho, la posición colombiana ante el conflicto de Rusia y Ucrania, y en específico, los pronunciamientos del gobierno de Duque hacia Rusia, se realizan ante la mirada fija que se tiene hacia Venezuela, especialmente hacia el régimen de Nicolás Maduro.
Específicamente, el presidente Duque señaló que, “Colombia tiene prendidas sus alertas” indicando que se tiene a disposición todo el equipo de inteligencia pendientes a cualquier movimiento que pueda suceder en la zona de frontera[9] ante la presunta asistencia militar y presencia de tropas que Rusia estaría desplegando en el país vecino. En este sentido, esta crisis global ha hecho que se acentúe el antagonismo político e ideológico de Colombia y Venezuela, pues se le acusa a este último de ser un aliado estratégico de los intereses de Rusia dentro del hemisferio.
Las tensiones políticas de lado y lado, se han manifestado con las actuaciones y declaraciones del ministro de Defensa, Diego Molano, las cuales dejan mucho que pensar, pues este aseguró en el mes pasado, que Rusia le está brindando asistencia técnica al régimen de Venezuela ante la posibilidad del gobierno de Vladimir Putin de enviar tropas militares a Cuba y Venezuela en caso de que aumentaran las tensiones con Estados Unidos. Sin embargo, las afirmaciones del Ministro no tardaron en ser falseadas por la Embajada de Rusia en Colombia, señalando que los “supuestos datos de inteligencia son una búsqueda incansable de encontrar enemigos”[10]. Otro frente, que evidencia la falta de coordinación de la política exterior en asuntos claves de naturaleza política y global.
Con la situación actual y entendiendo que se tiene como vecino a un gobierno con una agenda geopolítica cercana a Rusia, donde Nicolás Maduro expresó su fuerte apoyo a las acciones al condenar la “actividad desestabilizadora” de los Estados Unidos y la OTAN en el país ruso, es claro que nuestra frontera es inestable. No obstante, a principios del mes de marzo y en medio del tenso contexto de crisis, el ministro compartió que Colombia y Estados Unidos iniciaron ejercicios militares en el mar Caribe colombiano, que por primera vez incluyen un submarino nuclear, en medio de las tensiones con Venezuela[11], asegurando que estos apuntan a la protección de la soberanía nacional.
Por lo tanto, el ministro Diego Molano, es uno más de los otros miembros que del gabinete ministerial del gobierno Duque, ha puesto en aprietos a Colombia, teniendo implicancia en la profundización de la crisis diplomática entre Rusia-Colombia y Colombia-Venezuela, generando una tensión en la política proyectada internacionalmente. El Ministro no ha tenido reparos en acusar a Rusia como el potencial desestabilizador de “nuestra democracia”. Además, aún se recuerdan las declaraciones referidas a un supuesto “ciberataque ruso” durante el paro nacional sucedido en mayo del 2021; además, de aquellas afirmaciones realizadas en el marco de una visita de Duque a Irán, señalando que Irán y el grupo terrorista Hezbolá son “enemigos” de Colombia así como lo es de Israel[12]. Declaraciones que han puesto en apuros las relaciones internacionales que se manejan con países como Irán. Incluso, recientemente ha advertido sobre la influencia rusa ante la presunta “victoria de la izquierda” en las próximas elecciones presidenciales.
En este sentido, la narrativa política impregna de un matiz ideológico la política internacional y las relaciones que Colombia tiende a construir dentro del escenario internacional, frente a un mundo cambiante y multipolar caracterizado por el repunte de Rusia y China, y la pérdida de influencia de Estados Unidos y Occidente. De hecho, los cambios dados en la geopolítica mundial han tenido influencia en el posicionamiento que han tomado países como Estados Unidos, y que se evidencia en situaciones recientes como la visita de funcionarios de Estados Unidos a Caracas, pese a que las relaciones diplomáticas entre ambos países están rotas desde hace tres años[13]. Por consiguiente, el conflicto ruso-ucraniano ha transformado el orden de los intereses de Estados Unidos y del mundo en general, llevándolo a asumir una posición pragmática que lo ha conducido a tener un acercamiento con Venezuela con el fin de llevar a cabo una negociación en el tema de la seguridad energética.
Sin embargo, esto no parece tener influencia en la posición colombiana para con el país vecino, teniendo en cuenta que Colombia no dejó de mostrar incomodidad frente a informaciones de prensa que señalan que Biden estudia la posibilidad de levantar parte de las sanciones al sector petrolero de Venezuela, pues el presidente Duque señaló que sigue convencido de que Maduro es un “criminal de guerra”[14]. Y en efecto, durante la reunión que Duque tuvo con Biden en la Casa Blanca el pasado 10 de marzo, el gobierno colombiano afirmó que para Estados Unidos y Colombia, Nicolás Maduro sigue siendo un “dictador” y que la postura entre ambos países no ha cambiado, asimismo, afirmó que “Colombia tiene más capacidades que Venezuela para venderle petróleo a Estados Unidos”.
Con lo anterior, se evidencia que Colombia no está dispuesta a servir de puente para la reconstrucción de las relaciones diplomáticas con Venezuela y que las transformaciones en la política internacional no terminan de ser un baraje para el cambio de enfoque de la política exterior colombiana. Por consiguiente, no se puede ignorar que la situación con Rusia nos podría llegar a afectar directamente, pues, así como el presidente ruso Putin decidió violar la diplomacia y el derecho internacional, su principal socio en Latinoamérica puede tomar esto como un ataque y responder, para así, al igual que Colombia, “proteger” su soberanía nacional.
Finalmente, según anunció la canciller Martha Lucía Ramírez, se está adelantando el vuelo humanitario para los colombianos que quieren salir de Ucrania a otras naciones fronterizas, aunque muchos de estos prefieran quedarse en la nación por motivos familiares y no todos desean regresar al territorio colombiano, como pasó con los vuelos humanitarios desde China cuando la pandemia de Covid-19 estuvo en su punto más álgido. Resta esperar, adicionalmente, lo que surja de la conversación telefónica que Duque tenga con Zelensky, presidente ucraniano, lo cual parece más un ejercicio de publicidad del presidente colombiano, que un aporte importante para la resolución del conflicto, más considerando que Zelenski ya previamente había cancelado el encuentro telefónico para atender asuntos más urgentes.
Conclusiones
El contexto actual referido al conflicto ruso-ucraniano trae consigo diferentes lecciones, advertencias y avisos para la diplomacia y el tratamiento dado a la política exterior colombiana frente a problemas globales, como el que actualmente nos interpela. A pesar de estar “alejados” geográficamente de la zona en crisis, los problemas entre ambas naciones tienen efectos sobre la geopolítica de Colombia, siendo necesaria la resignificación de la misma desde un enfoque pragmático y consistente con la posición objetiva de Colombia en el ámbito internacional y a los desafíos y cambios dados en el escenario internacional. Asimismo, nuestra frontera con Venezuela hace que geopolíticamente el conflicto se sienta cada vez más cercano al país, pues cuando Rusia es aliado de Venezuela, creer que esto no afecta a Colombia es mirar hacia un lado y no tomar en cuenta el contexto geopolítico actual, por lo cual, reestablecer el diálogo y alivianar las tensiones es un paso necesario.
Teniendo en cuenta lo anterior, se hace necesario la fijación de metas claras y consistentes que contribuyan al cambio de enfoque del gobierno colombiano frente a Venezuela ante la necesidad apremiante de reconstruir las relaciones con el país vecino. Ya que, la nula relación con Venezuela, la cercanía “estratégica” entre los intereses comunes que se quieren compartir con Estados Unidos, y la alianza de Colombia con la OTAN bajo la categoría de “socio global” y la búsqueda de su designación como “aliado extra”, trae para el país más inconvenientes que ventajas sino se modera esta asociación a sus justas proporciones. Lo anterior, hace que el país se sitúe en medio de la balanza de fuerzas en disputa, ante la imprecisión del alcance de su política exterior, evidenciada por la falta de coordinación dentro del mismo gobierno que ha impregnado a la política de tres matices diferentes, de acuerdo con las declaraciones de la canciller, el ministro de Defensa, y el presidente Duque.
Igualmente, uno de los muchos efectos de este conflicto en el país se relaciona con el comercio y la economía, puesto que hoy en día se importan y exportan una buena cantidad de productos y materias primas desde y hacia Rusia y Ucrania y esto actualmente se encuentra en “pausa”, teniendo una gran afectación hacia el resto del mundo y en Colombia, pues como menciona la revista Forbes[15]: “la Junta del Banco de la República podría elevar las tasas de interés con más fuerza para controlar el alza de precios, o, podría hacerlo más lentamente ante el riesgo de crisis global, con lo que la inflación podría desbocarse”.
Finalmente, y debido a las sanciones político-económicas impuestas contra Rusia, la incertidumbre, el nerviosismo y la volatilidad imperan en los mercados y las principales bolsas de valores del mundo, por lo que, con ese panorama, se estima que se retrase la llegada de inversión extranjera a Colombia. En este sentido, es necesario que la política exterior colombiana se prepare, pues independientemente del desenlace de la crisis, el impacto en la economía mundial y en este caso, en la colombiana se sentirá especialmente en los próximos meses, y sus efectos podrían inclusive durar años.
[1] CNN (24 de febrero de 2022). ¿Qué quiere Putin en Ucrania? https://cutt.ly/GAEm83l
[2]BBC (28 de febrero de 2022). Ucrania y Rusia: ¿qué pasó en el primer diálogo entre ambos países para buscar una salida pacífica al conflicto? https://cutt.ly/WAEQt9q
[3] BBC (6 de marzo de 2022). Rusia y Ucrania: Putin dice que las sanciones impuestas por Occidente a Rusia son "como una declaración de guerra". https://cutt.ly/SAEm6B5
[4] La República (7 de marzo de 2022). El Kremlin promete detener invasión si Ucrania reconoce "un nuevo mapa". https://cutt.ly/xAEQpcL
[5] Duque, I. [@IvanDuque]. (24 de febrero de 2022). Colombia rechaza de manera categórica los ataques contra Ucrania por parte de Rusia. Estos hechos atentan contra la soberanía de Ucrania [Tweet]. Twitter.https://cutt.ly/SAEQvOy
[6]BBC News Mundo. (2 de marzo de 2022). Rusia y Ucrania: la Asamblea General de la ONU aprueba una resolución de condena a la invasión rusa. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60594995
[7] Cancillería. (2 de marzo de 2022). Colombia propone conformar grupo de urgencia para solucionar diferencias entre Ucrania y Rusia. https://cutt.ly/XAYuppA
[8] Herrera, S. (3 de marzo de 2022). Duque habla de propuesta sobre mediación de Colombia en conflicto Rusia-Ucrania. https://cutt.ly/uAYuoWd
[9] “Colombia tiene prendidas sus alertas”: Iván Duque habla de la guerra entre Rusia y Ucrania”. (28 de febrero de 2022). https://cutt.ly/SAYuuAa
[10] “Duque buscará calmar las tensiones con Rusia por supuesto apoyo a Venezuela”. (05 de febrero de 2022). https://cutt.ly/NAYurBz
[11] DW (1 de marzo de 2022). Colombia y EE.UU. realizan ejercicios militares en tenso contexto mundial. https://cutt.ly/MAEEoIv
[12]Semana. (08 de noviembre de 2021). Polémica: ministro de Defensa aseguró que Irán y Hezbolá son enemigos de Colombia. https://www.semana.com/nacion/articulo/ministro-de-defensa-dice-que-colombia-e-israel-tienen-un-enemigo-en-comun/202143/
[13] El Mundo. (6 de marzo de 2022). Viaje relámpago y por sorpresa de una misión diplomática de Estados Unidos a Caracas. https://www.elmundo.es/internacional/2022/03/06/62240390fdddff39618b457c.html
[14] SWI. (10 de marzo de 2022). EEUU espera que su diálogo con Venezuela no "amargue" la reunión Biden-Duque. https://cutt.ly/jSEXxx3
[15] Forbes (2 de marzo de 2022). Con la invasión de Rusia a Ucrania… ¿Cómo queda Colombia? https://cutt.ly/UAYyEQa