Néstor Camilo Carvajal
Andrea Caterine Solórzano
En un análisis anterior tuvimos la oportunidad de acercarnos a los ejes de diálogo y los alcances de la reunión entre Iván Duque y Joe Biden, en esta ocasión, culminado el diálogo el pasado 10 de marzo en la Casa Blanca, veremos el nuevo escenario bilateral que ha adoptado el nombre de Alianza Colombia, una estrategia de proyección entre Estados Unidos y Colombia en materia de salud, reactivación económica, lucha contra el cambio climático y seguridad regional, entre otras iniciativas[1].
Para iniciar es necesario señalar dos ideas fundamentales, en primer lugar, este fue un encuentro que pretendió tener un carácter bipartidista y bicameral como estrategia de mejora ante las reticencias de Estados Unidos frente a Colombia, dadas las identidades puestas en el tablero a favor de la candidatura de Trump. En segundo lugar, la focalización hacia la nueva estrategia de Estados Unidos con Venezuela hizo que la reunión con el mandatario colombiano tuviera un eco de menor intensidad al esperado, no obstante, ello no quiere decir que los puntos adoptados sean de menor importancia o lo que algunos medios presentaron como un “encuentro insignificante”.
Ahora bien, tampoco queremos destacar que sea este el punto más alto de cooperación y diplomacia bilateral como argumentó el ministro de defensa Diego Molano, sostenemos, en su lugar, la necesidad de comprender que esta reunión se encontró en tensión con otras prioridades del gobierno estadounidense y no por ello debemos desestimar el impacto de la realpolitik y las iniciativas que continuación serán expuestas.
Desde 2017, es decir, durante la presidencia de Juan Manuel Santos, Colombia fue nombrado socio extracontinental de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en esta ocasión, el diálogo en la Casa Blanca anunció que Colombia será un Aliado Estratégico no miembro de la OTAN (MNNA, por su sigla en inglés) y empezara a hacer parte de un grupo de 19 países que comparten este carácter. El nuevo acuerdo tiene 11 áreas de cooperación, en las cuales, sin ser miembro de la OTAN, Colombia mantiene planes de trabajo con las fuerzas estadounidenses. Este nombramiento daría una serie de prerrogativas a Colombia, entre ellas, apoyos financieros especiales, préstamos de material militar y programas militares de entrenamiento de la OTAN para enviar parte de las Fuerzas Armadas colombianas.
No obstante, consideramos que este nuevo relacionamiento con la OTAN surge, no sólo en el marco de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Colombia, sino también como una estrategia del Estado norteamericano en relación a la coyuntura Rusia-Ucrania donde las alineaciones latinoamericanas son de gran utilidad. Ante el avance de las relaciones orientales en la región es comprensible que Estados Unidos busque asegurar sus aliados dotándolos de un nuevo status que deja en clara la posición de los países bajo su zona de influencia, lo que implicaría para Colombia, además de financiación y apoyo militar, una agenda exterior aún más próxima a la de Washington.
Por otra parte, aunado al hecho de la OTAN, los senadores Menéndez y Kaine radicaron un proyecto de ley en el congreso de Estados Unidos en el marco del diálogo bilateral, que pretende ser una agenda integral centrada en ampliar el compromiso en temas de crecimiento económico inclusivo, anticorrupción, seguridad internacional, protección ambiental, refugiados y migración[2].
Alguno de los temas tratados en el proyecto de ley son: la designación formal de Colombia como Aliado Estratégico no miembro de la OTAN; el establecimiento de una empresa colombo estadounidense de 200 millones de dólares para apoyar las inversiones en el sector tecnológico de Colombia; una estrategia estadounidense para fortalecer las cadenas de suministro y avanzar en las iniciativas de “nearshoring”, una política estadounidense de apoyo a la paz, la justicia y la gobernanza democrática, incluida la aplicación oportuna del acuerdo de paz de Colombia de 2016; establecimiento de un comité consultivo entre Estados Unidos y Colombia para avanzar en la cooperación bilateral en materia de seguridad; fortalecimiento de la cooperación bilateral en materia de ciberdefensa y lucha contra los delitos informáticos; el requerimiento de nuevos informes clasificados sobre las disidencias de las FARC; iniciativas para proteger los bosques tropicales y el abastecimiento responsable de oro; establecimiento de un requisito de notificación global cuando se utilicen ilegalmente equipos de comunicaciones estadounidenses y la prohibición del uso de la ayuda exterior de Estados Unidos para comprar herbicidas para programas de erradicación aérea[3], prohibición que denota la posición que ha adoptado la política estadounidense sobre la erradicación con glifosato en un debate que aún no se ha resuelto a nivel nacional.
Otro de los asuntos de la reunión fue la migración de población venezolana, ambos gobiernos anunciaron una nueva estrategia regional de la que se conocerán más detalles durante la cumbre de las Américas y se anunció la donación de 2 millones de vacunas contra el Covid por parte de los Estados Unidos para la población migrante venezolana en Colombia, además del apoyo financiero a las medidas que el país ha adoptado para tratar a esta población[4].
En relación a Venezuela hay varios temas que se entrecruzan con la reciente reunión entre la casa blanca y el gobierno de Duque, según Washington no existe la intención de aliviar las sanciones impuestas al petróleo venezolano, en su lugar durante una controvertida reunión entre altos funcionarios estadounidenses solo se habló sobre la liberación de presos estadounidenses, a pesar de esta aclaración aun quedan dudas frente a la disposición del gobierno Biden para hablar con Maduro, dudas que el presidente Duque trató de disipar cuando se le preguntó por la posición de ambos países frente a Venezuela, la cual reafirmó sobre la base del desconocimiento del gobierno de Maduro y la necesidad de un “retorno a la democracia” en Venezuela[5]. Al respecto también se anunció el apoyo de Colombia a la demanda energética de occidente ante la crisis por las sanciones impuestas a Rusia, algo que cerraría la idea del acercamiento de Biden a Maduro en búsqueda de suplir la crisis, pero que parece poco creíble dado el pragmatismo con el que se ha movido y requiere que se mueva el gobierno norteamericano afirmando aliados pero también suavizando asperezas con gobiernos adversos y cercanos al Kremlin en la región.
Entre otros temas relacionados con la crisis energética, se encuentra el anuncio de apoyo a la transición energética que buscaría ampliar al 30% las áreas protegidas de territorio terrestre y marino en Colombia y disminuir la dependencia del petróleo, una iniciativa que aunque puede tener buenas intenciones parece chocar con la idea de aumentar la producción de barriles de petróleo a un millón de barriles/día para suplir la demanda de occidente. Por otro lado, se confirmó la participación de Colombia en la estrategia B3W o Built a Better World con la cual Biden busca hacerle competencia en inversión al proyecto de la “nueva ruta de la seda” que ha venido adelantando China, y apoyar a la recuperación económica de los países del hemisferio occidental[6].
En conclusión, la reunión estuvo marcada por la distancia y cordialidad fría que ha caracterizado las relaciones con Estados Unidos en los últimos años, pero dando pasos hacia un acercamiento pragmático de los Estados Unidos a sus aliados más cercanos en el continente ante el conflicto en Ucrania y su disputa con Rusia. Este acercamiento reafirma la condición de Colombia como aliado no miembro de la OTAN y aliado de los Estados Unidos en el continente y lo acerca a un gobierno que se había mantenido a distancia, pero es probable que Washington también se encuentre pensando en los posibles escenarios ante las elecciones presidenciales y se encuentra preparando el camino para las futuras relaciones con el gobierno que entrara a gobernar en los próximos meses.
Por otro lado, el congreso de Estados Unidos ha radicado iniciativas que pueden ser implementadas bajo un viraje de gobierno en Colombia, en razón a los resultados electorales del congreso y las aproximaciones que se pueden desprender para los comicios presidenciales, razón por la cual, estimamos que este diálogo, más allá de haberse manifestado entre Iván Duque y Joe Biden se realiza entre Estados Unidos y una proyección en el cambio de gobierno Colombiano que pretende, por lo tanto, no ser solo una reunión con el actual partido de gobierno.
[1] Cancillería. (11 de marzo, 2022). “En reunión del presidente Duque con Joe Biden surge la Alianza Colombia, el nuevo escenario para fortalecer las relaciones entre Colombia y Estados Unidos”.https://www.cancilleria.gov.co/reunion-presidente-duque-joe-biden-surge-alianza-colombia-nuevo-escenario-fortalecer-relaciones
[2] Razón Pública. (13 de marzo, 2022). “La reunión Duque-Biden y el proyecto de ley sobre Colombia”https://razonpublica.com/la-reunion-duque-biden-proyecto-ley-colombia/
[3] United States Senate Committee on Foreign Relations. (09 de marzo, 2022). “Senators Menendez, Kaine unveil U.S. – Colombia Strategic Alliance Act”.https://www.foreign.senate.gov/press/chair/release/senators-menendez-kaine-unveil-us-colombia-strategic-alliance-act
[4] Portafolio. (10 de marzo de 2022). “Joe Biden designará a Colombia como nuevo aliado principal extra-OTAN”. https://www.portafolio.co/economia/gobierno/visita-del-presidente-ivan-duque-a-estados-unidos-reuniones-y-conclusiones-562752
[5]Efe. (10 de marzo de 2022). “Biden promete a Duque una relación especial en una reunión marcada por Maduro”. https://www.efe.com/efe/america/portada/biden-promete-a-duque-una-relacion-especial-en-reunion-marcada-por-maduro/20000064-4758284
[6]Higueras, Geogina. (30 de noviembre de 2021). “B3W, la apuesta de Biden en contra de la ruta de la Seda.” https://www.esglobal.org/b3w-la-apuesta-de-biden-contra-la-ruta-de-la-seda/