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María José Romero

 

Captura de pantalla 2026 04 04 000038El pasado 15 de marzo de este año Colombia presentó la Política Exterior Feminista (PEF) hecha desde un enfoque interseccional ante Naciones Unidas en medio de la Sesión de la Comisión para la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

Se espera que la PEF incorpore el enfoque de género en la política exterior colombiana en escenarios bilaterales y multilaterales, bajo cuatro ejes que orienten sus actividades:1) Justicia Social; 2) Justicia Ambiental; 3) Paz Total; y 4) Educación, Ciencia, y Cultura (Cancillería Colombia, 2024, p.1).[1]

La PEF ya ha sido implementada en ciertos países miembros de la OCDE como Canadá Chile, México y España; y a pesar de que esta tiene diversas definiciones y enfoques, esta suele ir más allá de cuotas de paridad en los espacios bilaterales y multilaterales, y según el International Center for Research on Women es una política de un estado que:

“Define sus interacciones con otros estados y movimientos de manera que prioriza la igualdad de género y consagra los derechos humanos de la mujer y otros grupos tradicionalmente marginados, separa recursos significantes para alcanzar esta visión y busca interrumpir estructuras patriarcales a lo largo de todos sus niveles de influencia (asistencia, comercio, defensa y diplomacia), con su implementación informado por las voces de activistas, grupos y movimientos feministas” (Somos Ibérica, 2022).[2]

Esta política, fue aprobada el 5 de mayo del 2023, dada con un enfoque interseccional, este es una herramienta para la acción pública que busca eliminar las desigualdades estructurales, y será aplicado por medio de dos enfoques: el enfoque de política pública y el enfoque de poblaciones diferenciales (ENCI, 2023, p.17).[3] Además, durante su periodo de formulación se vincularon diferentes organizaciones de la sociedad civil y la academia (Cancillería Colombia, 2024).[4]

Durante la intervención de Colombia realizada por la asesora para Asuntos de Género y Política Exterior Feminista, Diana Parra, destacó que, en el marco de este proceso, el gobierno del presidente Gustavo Petro ha empezado a intensificar su papel y compromiso internacional en las temáticas de género en diversos espacios.

Un ejemplo de este compromiso fue la adopción de la presidencia de la Alianza Internacional para Prevenir la Violencia Sexual en los Conflictos por parte de Colombia en enero de este año. En este foro, se busca fortalecer las acciones para prevenir y reaccionar a la violencia sexual en los conflictos; la Cancillería anunció que tendrá un enfoque dentro de la salud mental para sus lineamientos, en vista de prevenir las afectaciones mentales dadas por la violencia sexual en los conflictos (Cancillería Colombia, 4m46s).

Así mismo, Colombia albergará el primer Centro de Excelencia Mujeres, Paz y Seguridad de Latinoamérica y el Caribe creado en colaboración con organizaciones de la sociedad civil y la academia, y que busca promover esta agenda en la región. (Cancillería Colombia, 2024).[4]

Ahora bien, un análisis importante respecto a la PEF y su implementación nos demuestra que esta es una política que tiene un juego de doble nivel, lo cual, implica que la preocupación por la PEF debe ser transversal en el ámbito interno de la nación (Monroy y Luque, 2023, p.6).[5]

Una preocupación inicial debe estar encaminada a entender la PEF colombiana a través de al menos tres vías simultáneas: la primera de ellas es lograr que esta se comprometa con las políticas de promoción de los derechos de las mujeres y sus condiciones dignas, como una posible coordinación con el Ministerio de la Igualdad; la segunda de estas se trata de proyectar estas políticas y la experiencia de su elaboración en espacios bilaterales y multilaterales que respondan a las demandas sociales emanadas por los movimientos feministas y los movimientos de mujeres; la tercera, se trata de que este proceso no puede ser ajeno a renovar las dinámicas masculinizadas de la política exterior del país, es decir, no puede llevarse a cabo sin reconocer las reflexiones que emanan las problemáticas de género al interior de instituciones del Estado como la Cancillería de Colombia.

A nivel multilateral, la PEF puede significar un compromiso real de Colombia por avanzar en materia del cumplimiento de los derechos de las mujeres, especialmente de aquellas que se encuentran en territorios vulnerables alrededor del mundo y al interior del país. Añadido a esto, a nivel interno esta política puede beneficiar a las necesidades domésticas de las mujeres, ya que podría encontrar recursos de cooperación internacional para cumplir con las políticas y lineamientos que buscan resolver las desigualdades estructurales, dadas por el Ministerio de la Igualdad.


Referencias

https://www.apccolombia.gov.co/comunicaciones/publicaciones/enci-2023-2026

  • [5] Monroy, M. C., & Rojas, A. L. (2023). Política exterior feminista en Colombia. Revista Desafíos, Volumen 35(2).

https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/desafios/a.11993