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Observatorio de Política y Relaciones Internacionales Colombianas

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Balance Santos

Balance Santos multilateralismo y comercio exterior

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Christian Chacón Herrerasantos
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En el transcurso de la semana fueron anunciados por parte del gobierno colombiano y las FARC los diálogos de paz para poner fin al conflicto bélico entre ambos bandos. Los escenarios de discusión escogidos fueron las ciudades de Oslo y La Habana, ofrecidos por dichos gobiernos para lograr poner fin a más de 50 años de guerra interna en el país.
Los países de apoyo: Noruega y Cuba.

El tema de la resolución del conflicto armado interno tiene implicaciones presentes y futuras alrededor del ámbito internacional para Colombia ya que la mediación, veeduría y apoyo de otros Estados será fundamental además que la superación del conflicto podría traer diversas consecuencias respecto a la posición e imagen colombiana en el mundo.

 

Los países facilitadores y que han apoyado los acercamientos entre las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos han sido Noruega y Cuba. El presidente Santos ha solicitado la participación de dichos Estados con la idea de mediar en el proceso que se llevará a cabo por fuera del país (ante la restricción legal existente para dialogar dentro del territorio colombiano). El papel de estos países será fundamental para el acompañamiento del proceso evitando su desviación y dándole suministros para su supervivencia.

Noruega, por ejemplo, ha sido un constante acompañante de procesos de paz en el mundo como en el conflicto árabe-israelí (donde se lograron los acuerdos de Oslo); contribuyó en el proceso de Guatemala de 1996 e intervino, aunque no positivamente, en Sri Lanka.  El país nórdico es, pues,  indiscutiblemente un mediador de alto perfil en el proceso, con un ideario democrático que tiende al diálogo y que, además, no está llevado por el sesgo del discurso del terrorismo exacerbado por otros gobiernos y Estados con lo cual su participación es un acierto que puede dar muchos réditos, como ficha imparcial dentro de las negociaciones.

La inserción de Cuba es otro acierto del gobierno colombiano. La inclusión cubana toma importancia en dos aspectos fundamentales: El primero es la obtención de confianza por parte de las FARC por llevar el diálogo en un país que pueden considerar “amigo” y que permitiría un ambiente menos hostil para dicho grupo. En segunda instancia, la posición cubana respecto al diálogo, aunque tienda más al ideario de las FARC, podría zanjar en medio de la discusión de aspectos socio-económicos que sean evaluados dentro de la negociación.

El apoyo de la comunidad internacional.

Venezuela, Chile, la Unión Europea, Estados Unidos y Brasil se han mostrado optimistas ante el anuncio del diálogo entre gobierno y FARC. El papel de algunos de estos países respecto a la negociación no es tan claro, ya que no han asumido (aparte de la congratulación por el inicio del proceso) una posición del todo clara. Hugo Chávez ha manifestado su intención firme de participar de los diálogos cuando sea requerido, aunque no es fácil de dilucidar como sería su participación ya que su posición podría ser ambigua respecto a las partes. Estados Unidos, más allá del elogio a Santos, no parece muy comprometido con el diálogo y su distanciamiento será notorio mientras que los demás países aún se encuentran a la expectativa. Eso sí, Colombia debe buscar en la comunidad internacional una veedora, consejera y sobre todo, la fuerza que respalde internacionalmente el proceso, dándole credibilidad y soporte y, en caso de resultados positivos, quien apoye el proceso de pos-conflicto.

 Los pros y contras de la superación del conflicto en materia internacional.

Cada suceso coyuntural, tiene inmediata respuesta en diversas estructuras. La posible superación del conflicto armado colombiano, por su transversalidad dentro del sistema político colombiano y diversos ámbitos histórico-políticos, le daría un vuelco a muchos elementos de la agenda internacional del país.

Uno de los elementos positivos es la superación de la imagen del país en el exterior como un país conflictivo, con problemas alrededor de las garantías de los Derechos Humanos y por ende hacerse atractivo para la comunidad internacional.

Por otra parte, posibles resultados de paz permitirían a Colombia retornar al control territorial de zonas de frontera que ayudaría, en gran medida, a reducir la conflictividad con los países vecinos por problemas de seguridad, narcotráfico y armas.

Un aspecto negativo pasa por el tema de la cooperación internacional. La posible superación del conflicto implicaría una amplia reducción en materia de cooperación internacional (en seguridad y desarrollo) aunque el proceso del pos conflicto le permitiría al país percibir aun recursos para consolidar dichos procesos.

Éste anuncio respecto a los diálogos de paz tendrá implicaciones internas e internacionales y éste segundo será un aspecto fundamental para la revisión constante ya que los ajenos al conflicto son el balance fundamental para que la negociación pueda llegar a buen puerto, sin olvidar que la clave está en la voluntad de los actores.