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Christian Chacón HerreraSanta sede
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El ex ministro de transporte Germán Cardona ha sido designado como embajador de Colombia en la Santa Sede en reemplazo de Cesar Mauricio Velásquez quien estuvo en la embajada del Vaticano por más de dos años. Cardona había sido despojado de su cargo de ministro el pasado mes de mayo. El nombramiento es de importancia debido al doble interés de la visita del Papa a Colombia y la mediación de la Iglesia Católica en el proceso de paz entre gobierno y FARC. 

Un nombramiento cuestionable.

La llegada de Cesar Mauricio Velásquez a la Santa Sede fue uno de los nombramientos polémicos del gobierno anterior. Velásquez, sindicado de ser partícipe del proceso de las interceptaciones telefónicas ilegales y de encuentros con grupos al margen de la ley, fue nombrado embajador por el gobierno anterior, con lo cual logró “alegar su fuero de embajador para negarse a responder ante la Fiscalía por sus oscuros tratos con delincuentes paramilitares en contra de los magistrados de las Altas Cortes” [1]. Hay que tener en cuenta que este no fue un caso aislado ya que otros como Pretelt de la Vega, Visbal Martelo, y Camilo Osorio, también fueron nombrados en diversas embajadas en el mundo evitando confrontarse con la justicia colombiana.

Moreno ha salido de la embajada haciendo pronunciamientos en contra del gobierno de Juan Manuel Santos, “hizo observaciones con dejo de crítica a la búsqueda de una solución negociada del conflicto interno” [2], puesto que para él “no fue de buen recibo que el presidente Juan Manuel Santos le designara como remplazo al exministro de Transporte Germán Cardona, hace pocas semanas” [3]. Además declaró que el presidente suspendió dos audiencias con Benedicto XVI y “salió de la Embajada, con mucho ruido, afirmando que el Gobierno no había insistido en la invitación al Papa” [4] a pesar de que Santos prometió al actual alcalde de Medellín, la visita del sumo pontífice.

¿Dificultades diplomáticas?

Varias versiones circulan alrededor de la salida de Velásquez y la llegada de Cardona al Vaticano. El Vatican Insider  y algunos análisis en diarios nacionales han manifestado la molestia de la Santa Sede por el manejo de la situación por parte del gobierno Santos ya que no se envió previamente el nombre para el estudio de la hoja de vida ni tampoco se solicitó con anticipación el visto bueno de la Iglesia,sumando que la estancia de Velásquez fue muy corta teniendo en cuenta solo estuvo dos años en su cargo. Otra versión invierte la realidad de éste supuesto impasse, ya que se dice que el Vaticano no mostró su disgusto con dicho cambio y que, aparte, no veía con buenos ojos que se engrandecieran los encuentros entre Velásquez y Benedicto XVI en notas de prensa de la embajada colombiana.

Sea cual fuere la versión, el cambio diplomático podría ser un escollo para la confirmación de la visita de Benedicto XVI ya que las negociaciones se habían llevado por parte del embajador saliente. Con éstola llegada de Cardona podría retrasar la confirmación de la posible venida del pontífice a Colombia. Aun así “con el plácet [5] asegurado, Cardona debería llegar a Roma en septiembre próximo con un desafío fundamental: lograr que Benedicto XVI visite su país en 2013. Una misión que, en las actuales condiciones, se presenta casi como imposible” [6].

Mucha política, poca diplomacia

El saliente y el entrante vuelven a ser designaciones directas de los presidentes de turno, con muy poca experiencia diplomática y por fuera del seno de la Cancillería y su academia diplomática. Como vimos, Velásquez tomó el cargo ante las dificultades internas con la justicia por los aspectos ya mencionados y sale ante la posibilidad de ser llamado por la Fiscalía colombiana manchando así el expediente diplomático del país -como sucedió con Visbal Martelo-. Por otra parte Cardona llega por su cercanía con el presidente Santos y como una compensación ante su salida del Ministerio de Transporte donde fue duramente criticado por su labor y tuvo que dar un paso al costado. Tanto Cardona como Velásquez muestran que la diplomacia colombiana mueve sus fichas a partir de prebendas políticas e intereses clientelares y de parentelas.

Como se ha dicho, la academia diplomática sigue recibiendo golpes bajos con este tipo de nombramientos puesto que su misión queda erosionada por éste tipo de selecciones a cargos diplomáticos. La posibilidad de tener libertad de nombramiento y remoción de gran parte de los cargos en éste campo hacen que este tipo de sucesos sigan dándose. Más que por las capacidades (que no pueden ponerse en tela de juicio ni juzgar a priori) la crítica debe pasar por la institucionalidad debido a que si se tiene un espacio para la preparación de diplomáticos con capacidad técnica y conocimiento específico, éstos son quienes naturalmente deberían ocupar estos cargos, hoy cooptados por la política clientelar.


[1] Caballero, Antonio. Asilo diplomático. Columna de Opinión en Semana.com. S.f. http://m.semana.com/opinion/asilo-diplomatico/144375-3.aspx Consultado el 9 de septiembre de 2012.

[2] Con críticas al Gobierno se despide embajador en El Vaticano. En: El tiempo.com Edición digital. http://www.eltiempo.com/politica/con-crticas-al-gobierno-se-despide-embajador-en-el-vaticano_12214247-4 Consultado el 11 de septiembre de 2012.

[3] Ibíd.

[4] Torres Rojas, Héctor A. Ex embajador de Colombia ante el Vaticano ¿huirá a la Justicia? En: ALAI América Latina en Movimiento. http://www.alainet.org/active/57923&;lang=es Consultado el 13 de septiembre de 2012.

[5] Forma diplomática de visto bueno emitido por la Santa Sede.

[6] Confirma El Vaticano al nuevo embajador de Colombia. En: The Vatican Insider de Stampa.it. Edición digital http://vaticaninsider.lastampa.it/es/homepage/en-el-mundo/dettagliospain/articolo/colombia-17511/ Consultado el 13 de septiembre de 2012.