La tendencia alrededor de la expulsión de migrantes sigue consolidándose en el ámbito global. Desde escenarios como la Unión Europea y Estados Unidos, esta política ha venido desarrollándose incluso en contra de algunos acuerdos internacionales como el acuerdo de Marrakech de 2019.


El mes de Junio, los países del mundo se reunirán en Rio de Janeiro para discutir los temas referentes al medio ambiente global y el desarrollo sostenible que esté acorde con el cuidado del planeta. Colombia ha venido trabajando el tema hace ya unos meses y está lista para sacar adelante la propuesta con la que llegaría a Brasil.
A pesar de la fuerte resistencia que ha generado el Tratado de Libre Comercio con Corea los gobiernos de ambos países siguen realizando gestiones para que se destrabe lo más pronto posible la negociación y pueda realizarse la firma del tratado comercial. Varios funcionarios del gobierno del más alto nivel se encuentran realizando gestiones para poder concretar el tratado bilateral con el país asiático. Entre ellos se encuentran la canciller Holguín, el ministro de comercio Díaz Granados y el vicepresidente Garzón.
La diplomacia comercial de Santos lo llevó la semana pasada al lejano oriente, a los países de Singapur y China, donde realizó actividades de tipo diplomático e hizo diversos anuncios, entre ellos el de un Tratado de Libre Comercio con China. La apuesta de Santos ha sido la misma, ofrecer al país como un espacio idóneo para la inversión internacional.
El discurso del libre mercado, el afán de promocionar el país como lugar para la inversión, as declaraciones de admiración de los procesos políticos, económicos y sociales de otras latitudes y la falta de diálogo en el interior del país sobre la política internacional de Colombia, no hace más que desdibujar el ya débil concepto de interés nacional.