Guillermo Botero como embajador de Colombia en Chile: ¿favoritismo político o capacidad diplomática?
Danna Giselle García Rendón
OPRIC
Luego de un año fuera de un cargo oficial del Gobierno, el exministro de defensa Guillermo Botero Nieto ha regresado tras su nombramiento como representante diplomático de Colombia en Chile, presentando formalmente cartas credenciales ante el presidente de la República, Sebastián Piñera, el pasado siete de junio[1], lo que lo acreditaría de manera oficial como embajador de Colombia en este país. Sin embargo, el nombramiento de Guillermo Botero como embajador se oficializó por medio del decreto presidencial 180 del 23 de febrero del 2021, firmado por la exministra de Relaciones Exteriores, Claudia Blum. Una situación que de nuevo resuena en los titulares, por hacer parte de muchos de los nombramientos polémicos del Gobierno de Duque durante su gestión. Nombramientos que, marcados por la inexperiencia política de los cargos, han hecho caso omiso a las diferentes situaciones e investigaciones a las que se han visto involucrados, tal como ha sucedido con Guillermo Botero como exministro de defensa y ahora embajador.
Las reticencias de Colombia frente al Acuerdo de Escazú
Juan Manuel Ñustes
OPRIC
En principio, el Acuerdo regional sobre el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales en América Latina y el Caribe (4 de marzo de 2018) es un instrumento internacional jurídicamente vinculante empleado para responder al décimo principio de la Declaración de Río sobre medio ambiente y desarrollo, siendo el primer tratado en asuntos ambientales de la región y el primero sobre la protección de defensores de derechos humanos en asuntos ambientales[1]. A primera vista, parece un documento bastante prometedor para varios de los problemas que tiene Colombia ya que, Según EJOLT [2], Colombia es el sexto país con conflictos socioambientales en todo el mundo y en 2019 fue el país con más asesinatos de defensores de derechos humanos en asuntos ambientales[3]. Bajo estos términos ¿Por qué no se ratificó el Acuerdo de Escazú?
El vuelo en círculos de la nueva Canciller
Christian Chacón Herrera
OPRIC
La recién nombrada Canciller Marta Lucía Ramírez terminó su gira internacional, en lo que parece una especie de relanzamiento del papel político del Ministerio de Relaciones Exteriores luego del interludio de silencio dejado por la anterior funcionaria, Claudia Blum, quien había dejado al margen a la Cancillería en el ámbito nacional e internacional, pues su ausencia y desatino en los temas centrales de competencia del ministerio como la diplomacia de las vacunas, la desgastada cuestión venezolana y las presiones externas alrededor del proceso de paz, habían convertido a San Carlos como un mero apéndice en el gobierno de Iván Duque.
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