Nicaragua, el tercer intento
Juan Manuel Ñustes
OPRIC
Recientemente, el 28 de julio del presente año, la Cancillería llamó a consultas al embajador de Colombia en Nicaragua, argumentando su defensa de los principios democráticos que fundamentan las relaciones de los Estados firmantes de la Carta de la OEA, respondiendo a la violación de los derechos civiles y políticos por parte del gobierno nicaragüense tras presentarse la detención de opositores políticos en un contexto próximo a las elecciones presidenciales[1] [2]. No obstante, parece una decisión bastante tardía, dado que en la Asamblea General de la OEA, en su cuadragésimo noveno período ordinario de sesiones (2019), resolvió aprobar la resolución AG/RES 2943 que ponía en cuestión las preocupaciones de los Estados miembros sobre la situación de Nicaragua y el deterioro de su democracia, consigo exigía la liberación de presos políticos, petición que continuó con la resolución AG/RES 2962 en 2020[3] [4].
Escudriñando el alcance de negociaciones entre la oposición y el gobierno en Venezuela: ¿cuál es la posición de Colombia?
Andrea Caterine Solórizano
OPRIC
Después de varias negociaciones frustradas entre el gobierno de Venezuela y la oposición, como la mesa desarrollada en Santo Domingo en 2016 y el proceso de Barbados en 2019, surge el anuncio de una nueva negociación en México con mediación de Noruega y Estados Unidos con el propósito de superar la crisis del país caribeño[1] a través de un acuerdo nacional.
De vuelta a La Haya: Colombia y un cambio de estrategia
Christian Chacón Herrera
OPRIC
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) estableció que el próximo 20 de septiembre habrá audiencias orales en el contencioso entre Colombia y Nicaragua, que continuó tras la definición de límites en el 2012, cuando la CIJ estableció nuevas fronteras que implicaron el otorgamiento de aguas territoriales a Nicaragua, extendiendo su frontera marítima en correspondencia con algunos criterios de la Convención del Derecho del Mar CONVEMAR.En este segundo proceso, Nicaragua demandó a Colombia por dos puntos en particular: 1. Las violaciones de los derechos soberanos de Nicaragua en la zona determinada por la Corte Internacional de Justicia y 2. Por la posibilidad de que la CIJ reconozca la plataforma continental extendida, que puede otorgarle más espacio marítimo en el Caribe, en detrimento de la soberanía del Estado colombiano.