Nicolás Martínez P.
OPRIC
Había grandes expectativas por la VI cumbre de las Américas generadas desde la industria mediática y las declaraciones de la cancillería colombiana; y aunque para el presidente Juan Manuel Santos esta cumbre haya sido un éxito porque se pudo hablar y debatir, la realidad confronta seriamente su posición.
El hecho que no haya salido una declaración firmada es una fuerte prueba que esta cumbre efectivamente marcó historia, y no tanto como lo intentaba lograr el gobierno y la cancillería colombiana por tocar temas nunca antes tocados, y por tener varias cumbres secundarias; sino porque efectivamente se vio reflejado en este espacio el distanciamiento que existe entre los países de América Latina; y Estados Unidos y Canadá.
El hecho de que los temas que generaron tantas expectativas fueran relegados y sacados de ‘taquito’ por los dos grandes norteamericanos, provocó la ausencia de consenso, la no declaración final y por ende el inminente fracaso de la Cumbre.
Christian Chacón Herrera
OPRIC
Finalizó la V cumbre de los pueblos en Cartagena, Colombia. En su declaración hubo una manifestación abierta de molestia frente al papel de Estados Unidos en la construcción de la agenda continental, la exclusión de Cuba y la no inserción del tema de la soberanía argentina sobre las Malvinas. Con valiosos aportes terminó la cumbre de los pueblos que se realizó paralelamente a la cumbre de las Américas en Cartagena. Una cumbre de los pueblos que se mostró más cohesionada que la cumbre oficial misma, y entregó un resultado loable, con críticas hacia el papel de Estados Unidos en estos escenarios y su intención de mantener la hegemonía sobre el continente.
Para este evento “se dieron cita más de un millar de organizaciones sociales y representantes de sectores políticos progresistas de todo el continente, que exigieron a los gobiernos que se reunieron en Cartagena, el debate de los temas cruciales de la realidad política y socioeconómica del hemisferio”[1]